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sábado, 21 de diciembre de 2013

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La tarde se va en un devenir constante de ideas, en los hubiera que hay en tus ojos, en los ojalá de mi boca. Aquí solo reside el deseo mal formado de vivirnos en el mismo techo, de sentir tu voz metálica, de sentarme algunos minutos en el regazo de tu fe ciega y mecerme, incluso que esa misma fe me agarre el cabello.

Siento que ya no escucho cuando el agua avisa que hierve, ni arañar la pared puedo ya, las uñas me las muerdo desde los seis, tampoco tengo lunas.

Te cuento que ayer leí acerca de la diabetes, estadísticas de enfermedades comunes dentro de un hospital para prostitutas, también leí acerca de los bosques de anémonas, de psiquiátricos en donde internan a alcohólicos y adictos que no paran de hablar de lo pendejo que es para ellos el término penisneid de Freud.

He comenzado a sentir que todas las paredes son de piedra, incluso que podemos ser libres para pintarlas con lo que sea y quien sea al pasar. Adiós a las patrullas que por descuido pillan a los grafiteros, acabando con sus ideas a un centígrado de ebullición.

He sentido también una mirada asechadora y no es la tuya, jamás había deseado volverme ciega, alguna vez pensé que podía morirme de desvelo y no, comprobé que es más factible morir de ignoro.

Una vez leí que  una maestra en Nebraska  hizo prometer a sus alumnos que  encontrarían un pueblo mágico debajo de una piedra, eso es más pendejo que quejarse del penisneid  y nadie dijo nada.

Aunque es tonto, (más aún que aquellos que hablan del  penisneid) siento que un día me voy a morir por ti, que al corazón le va a pegar un brinco al verte y será como los últimos segundos de vida de una animal al que le cortan la cabeza y que corre tontamente en sentido contrario.


Todo aquello viene a mi mente en fragmentos bicolores, también me imagino la cara de idiotas que tienen mis vecinos mientras me ducho y me quedo inmóvil bajo el chorro de agua caliente, parpadeo unos segundos, me atacan por momentos fulgores húmedos, juego con mis palmas a esparcir el shampoo que promete brillo y controlar su caída. Inventos para que nosotros los tontos compremos más y bueno, lo seguiremos haciendo.

Me golpea la idea de empezar a comer frutas si es que vienen de tu boca, fomentar una lluvia de flores en donde caigan muchas magnolias pero todos estos placeres pequeñitos que me voy inventando se esfuman. Por qué me tienen que distraer con google y con una pinche nota de #posmesalto? En fin, la noche es buena para partir en cien los sueños que maliciosamente me acontecen, y sí...

Te busco por un momento, te busco por doquier cuando la meridional luna me recuerda tu savia y vapor.




domingo, 13 de octubre de 2013

El suelo está mojado

Hace algo de frío a pesar de ser las tres de la tarde, el suelo está mojado porque los vasos también sudan. Así empiezo la carta que tal vez nunca te va a llegar pero no importa, siempre te he escrito con una vena emocionada y nada más que café en la panza.

En la casa de enfrente han podado el árbol, la hija más pequeña ha pegado la nariz a la ventana, las palmas abre y alza como diciendo: "A dónde fue".
Está algo nerviosa, no sabe qué hacer, me doy cuenta que en realidad así estoy yo también.

Me vuelvo al cuarto, cojo como poseída la pluma y hojas, te escribo, lo envuelvo todo y parecen ser tus ojos que a veces me miran y pienso que así es como los niños se sienten en día de Reyes, así seguro es como siente el motor del tren cuando se va encendiendo, cuando se va alejando en el fragor del tráfico, es justo esto que siento lo que han de sentir las palomas al volar por el tejado.

Y hace algo de frío, a esta hora ya tendría que haber ido al circo esperando poder conocer a la mujer sirena que llora caballitos de mar, incluso ver alguno que otro trapecista con trompeta. Pero hace frío y el piso está mojado, opino que estos fragmentos de vida, algo dispersos, se empeñan en crearme la sensación de que no podré superar nunca tu risa, tu risa que es como el arte, la expresión mas sencilla y más directa al lugar en donde no hay pasado que mirar.

Me alejo como trotando de la habitación, siento este dolorcito, efecto colateral de haberte besado y alucinar que vienes a mi garganta cada noche, me siento en la mesa para desayunar porque yo no me mido por el rigor del tiempo y entonces tuesto el pan y aquí es donde ya no sé si a estos trocitos de beso me los como con sal o pimienta.

Uno piensa, come, bebe aunque se quiera solo abrir la boca para besar y son las tres de la tarde, el suelo está mojado y este azul es como el azul que fluctúa en el cielo y bueno, a este lado del charco todo sigue fluyendo.




miércoles, 2 de octubre de 2013

...

Empieza a sonar el primer violín a las nueve menos veinte, no pensé que el concierto fuera a abrir con "Allegro non troppo e molto maestoso" pero me parece buena elección, una mujer camina y le estorban mis pies, busca su lugar, en las manos lleva una botella de agua que aplasta descontroladamente, eso me hace seguir su rastro hasta que llega a su lugar. Mi vecino de asiento no deja de cruzar las piernas, le acaricia la mano a su mujer mientras observa muy entretenido el cuerpo de la otra al caminar, me parece muy divertido el "jugar a que no te ven".

Entonces sonreí, recordé que tú y yo nos enamoramos tanto que decíamos siempre reconocernos en cualquier mirada y ahí están ellos, una pareja de violinistas que se miran fijo mientras afinan a 442hz.

El pianista mueve sus manos con muchísima precisión, seguramente una técnica ancestral le reside en el cerebro, en la mano del pianista todo se mueve, pareciera que desnudara a alguien con mucha calma. El director de orquesta busca captar su atención pero no lo consigue, ha de ser tarea complicada medir la fuerza con la que se golpeará una tecla.

De pronto sentí todo aquello como una bomba de tiempo: La botella de agua siendo aplastada, el jugueteo de manos de la pareja de a lado, la mirada lasciva, los violinistas enamorados, la técnica del pianista, la cara de tonto del director de orquesta. Todo, todo era una bomba de tiempo que iba a hacer "clack"muy pronto.

Sentí algo atorado entre las costillas, puede ser que algo me camina y no, no fue porque la maestra de ceremonias dijera que Tchaikovsky murió en 1840.

El "clack","clack"me persigue, ya no sé qué dolor es ni en qué parte exacta de mi corazón lo siento.
Ya, lo sé, que he caído en cuenta que esta melodía ha venido a recordarme cuánto me faltas, me entra tanta rabia que esta ha sido la primera vez que acepto (aunque diga lo contrario en clase) que el tiempo imperfecto del verbo indicativo es una mierda. Sí que lo es.

Y entonces el concierto acaba, de golpe, así como yo no te pedí que llegaras.




lunes, 23 de septiembre de 2013

El día no



Lo que pensé a las seis de la tarde fue: “Qué día tan cagante” y eso que esa palabra es muy fuerte para mi. Pero después, al ir manejando a casa, pensé en que esto no era del todo cierto, el día no caga y al menos, la camioneta no tenía rastros de haber recibido aquel regalo aromático.

Justo cuando me iba quejando del tránsito y de las personas que causan choques (seguramente la persona que me chocó hace ya casi dos meses por ir a exceso de velocidad en un carril central, ya tiene su coche y yo, ni madres, que hable a la agencia la próxima semana) recordé que el día tampoco pudo parecer tan cagado, y es que siempre me acuerdo del icono de whatsapp y esa caquita hasta sonríe.

Entonces no, el día no fue cagante, eso pensé cuando me bajaba para retirar dinero del cajero automático, ese que siempre está fuera de servicio pero que hoy funcionaba,entonces fui a la farmacia y me compré un Riopan para la combustión interna que me cargo, es como si la pesadilla de anoche en donde por “accidente” le prendía fuego a las TVyNovelas del vecino,se hubieran posado en la boca de mi estómago.

Todo bien, llego a casa y lo primero que hago es tomarme dos cucharadas del medicamento,tal vez tres, parece cierto tipo de crema, como la que nunca le echaré al café y justo en ese momento suena el móvil, eres tú diciéndome que soy más valiosa que un sándwich después de una catástrofe natural y entonces cuál combustión? Aquí no ha pasado nada.

sábado, 10 de agosto de 2013

Nunca has pensado en huir al sur?

Busco pruebas, llevo cuatro días aquí, hago lo posible por caminar rápido con estos tacones para distinguir, de entre tantos, algún rostro conocido y así no tener que taparme la cara con las manos agarrotadas por el sueño que tuve anoche, pero nada, en México nunca están los mismos.

Lo peor de todo no es que eso me diera rabia, siempre tuve la impresión de que no perdía la vivacidad, de que no cambiaba el tono de mi voz y tampoco es el hecho de que caminando por aquí se quieran meter en las zonas privadas de todos, no, no solo es eso.

Hoy me tocaba comer sola, en el centro de la ciudad, venía de la oficina y recordaba algunos párrafos de "Tinísima" de Elena Poniatowska:

"Who are you?
"I am his comrade, his partner. May i have his clothes?"
"We are not giving you anything. We do, however, have some questions for you. I recommend that you think carefully before answering: anything you say can be used against you. Do you recognize the writing in this notebook as that of you comrade, or husband?
"Yes, it is".

El restaurante al que quiero ir para comer está cerrado porque está la misma gente de ayer protestando contra el gobierno, han cerrado la calle, debo rodear para llegar a ninguna parte porque no conozco más. Es insoportable sentir los pies tan vacíos y los ojos tan llenos.

Alguien murió hace días, lo sé porque una mujer se lo cuenta a su vecina llorando entre un tono revelador y sarcástico, recuerdo cuando mi perro murió, yo tenía diez años, me metí a llorar a la parte interna de mi ropero, creí que era el mejor lugar para sobrevivir a ese sufrimiento, ahí, en ese lugar oscuro, comencé a pensar que el átomo era divisible, que la materia se podía separar en partes hasta el infinito y me daba gracia imaginarlo como las mamushkas. Después, salí del ropero sin lágrimas y me comí un litro entero de helado de melón.

Solo me faltan unas cuadras más, varios minutos de mi vida para llegar a la plaza principal, debe ser desolador decirlo así, pero es que me hace falta mi rutina; En mi rutina nunca hay un hombre mostrando al máximo su desnudez por la calle, me parece un acto sensible pero prefiero lo mío a las tres de la tarde.

Qué hay debajo del suelo? le pregunté a un niño que me vendió un chicle, no hizo más que reír.
Qué hay más allá de las nubes? y volteó al cielo.
En dónde empiezan las estrellas?
Es natural empezarse a preguntar, le dije.

Recordé entonces cuando mi padre me preguntó si conocía los contornos del silencio, me sentí como ese niño que se acababa de ir con los ojos llenos de un mundo de adultos,
"Es eso"me dijo mi padre, cuando todo está "calladito", cuando el mundo duerme y tú cuentas historias en la cara de la luna.


Son verdes, a veces grises y con ellos observo desde la sombra a ese mimo que lleva quince minutos con una sonrisa y una flor, así, en la misma posición. Las palomas se pasean por la plaza, hace un sol agotador. Mariana, una niña de apenas tres se acerca corriendo tras el grito de su madre, le ha dado unos cinco pesos tal vez y él le regaló la flor. Hay un señor que mientras los observa, le bolean los zapatos y come una torta, mastica, no, no mastica, abre la boca y nunca la cierra, sus dientes incisivos penetran el pan, las manos lo halan, caen migajas encima de quien bolea, los molares empiezan a triturar, la mandíbula realiza sus movimientos laterales: uno, dos, tres, cierra, abre, la saliva va brotándole y aquí ya va la deglución.
Me da asco, dijeron mis células al unísono, Uf! adiós a la hora de comer.

Me estoy convenciendo, que después de todo, esta tarde es tan buena como cualquier otra.


sábado, 27 de julio de 2013

Alguien lloró porque no tenía zapatos hasta que vio a un niño que no tenía pies

Sabías que el Bosque de Chapultepec es dos veces el Central Park?

Me preguntaste mientras nos deteníamos a comprar algo para beber bajo el "calor"de 26 grados centígrados de la ciudad.

Continuaste diciendo: hay una mujer, como de unos 28-32 años en el hospital, tiene un melanocítico congénito (son los lunares a los que a veces se refiere la gente como "marca de nacimiento" los cuales se malignizan en un 10-15%). El nevo de esta mujer creció hasta extenderse en todo el hombro derecho, casi mitad del pecho y en el brazo hasta el codo.

Evidentemente, el nevo se malignizó e hizo metástasis por todo su cuerpo: tiene muchísimos nevos en la cara, tronco, brazos, piernas, pulmones, pericardio (la capa delgada que envuelve al corazón) y médula espinal, lo cual es el motivo por el que se le ve en neurología.

La metástasis de la médula provocó un síndrome de sección medular completo, por lo cual no siente ni mueve sus extremidades inferiores (Y tú y yo aquí eh??? tomando este refresco).

Lo más sorprendente es que lo que la hizo buscar ayuda no fue el excesivo crecimiento de su nevo, ni sus mil manchas café oscuro (del café de tus ojos, así, iguales) por todo su cuerpo, ni su progresiva debilidad y parálisis de las piernas... fue que la metástasis en su pulmón no la deja respirar y se estaba quedando sin aire (disnea). Algo muy parecido a lo que sentimos cuando algo nos lastima.


Cuál es el pronóstico?

Malo para la salud, malo para la vida (así se suele escribir en la nota de evolución del paciente , que va en su expediente).

Ya no me digas más, que me voy a volver a romper.

Qué te cuento? que yo una vez leí en un libro que una mujer provenía de una isla exótica, su cuerpo tenía dos brazos, dos piernas, tres puertas: una a la calle, otra al jardín y la última a su cama, por eso nadie llegaba.

Buena forma de cambiarme el tema -dijiste.

Si, y es que a veces quisiera marcarte solo para recordarte que te extraño, diría algo así como: "¿qué zapatos te calzan hoy que permaneces en constante movimiento en mi cerebro"?
Pero luego me vuelve la razón y si, a veces se debe llorar por cosas mas preocupantes.


domingo, 21 de julio de 2013

...

Todo lo que escribo tiene tu origen y la verdad es que me mandas a volar a los tejados.
Te hecho de menos desde mi azotea. Siempre que pienso en ti es como si lo hiciera de todo el mundo, es algo raro, pero siempre contigo. Es como si describiera un viaje.  Como si fueras alguien que se llama país.  O más bien mundo, o planeta, o todo.  Es como si tuvieras, playas, ríos, tierras, mares, cielos, museos.  Y cuando vuelvo a pensarte es igual.  Es bonito, pues.

Tú me llenas los ojos de agua fría, nunca cálida porque nunca he sufrido a causa tuya, es un frío como de rocío, brisa, como añoranza de cosas nuevas y buenas...

Tú me llenas los Domingos y los jueves y los martes y todos los días en desorden, y a veces he cuestionado a la naturaleza porqué no hace llover y suele repetirme que es por ti, que los días más cómodos, más hermosos, los que todos queremos tienen que llegar sólo para compartirlos contigo, y es cuando presumo que eres un cuento, una historia bien escrita por alguien, con todo el tiempo del mundo y a esa historia le salieron ojos, boca, nariz, manos, corazón.

Tú me vas haciendo verdes los caminos para que nunca me canse de andar por ellos, me vas creando puentes, me extiendes tu mano, te he llamado selva porque eres mi color favorito. (Qué bonito esto)  Es que tu amor es como que todo lleno de todo: música, libros, agua, calor, más música, literatura, sed, canto, es como un libro de esos que dan en las guías turísticas.  No sé bien cómo explicarlo o exponerlo.  

Tu amor para mi es como ver nacer un niño y verlo buscando a tientas...
Tu amor para mi son mis rabietas, mis tiempos, mis libretas y mis sueños de niña.
Tu amor para mi son las olas, los caracoles, los oídos de todos aquellos que están sordos y se mueren por escuchar.

Tu amor para mi son todas las sonrisas del mundo, son las camas en donde se procrea el mundo.

Qué bonito es eso de quererte, de querernos.

lunes, 15 de julio de 2013

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Nunca antes me había preguntado qué pasa después de la muerte, al menos no me había preguntado en específico si después de la muerte existen recuerdos, que a dónde sea que vayas (realmente se va a algún lado? ) lo que sea que pase (si es que pasa algo) puedas desempacar unos cuantos.

Si fuese de esta manera, me gustaría recordar el vuelo de toda una noche en donde un chico le escribió a su novia por doce horas, todo el vuelo relatado para ella, cada detalle, incluso hasta la toma de decisión entre beber una coca cola regular y una coca cola light cuando la azafata se lo preguntó.
Se decidió por la coca cola regular y fue entonces cuando envidié por primera vez no estar enamorada.

Recordaría también mi primer puesta de sol en la playa, la cosquillosa sensación de una gota de sudor resbalando por mi pierna, el viento haciendo nada en mi cabello, la ceguera instantánea por mirar de frente al sol, la arena pegada al hueso.

Recordaría también el primer libro que leí y sabría por qué a partir de ahí no paré más, mis primeras palabras en francés, el primer volcán que vi, el primer cigarrillo que encendí, recordaría el primer abrazo de mi madre y el último consejo de mi padre, que fue lo primero que escribí y cuándo es que empecé a hablar bajito para escucharte más y mejor.

Si se pudiera, mezclaría todo esto en la licuadora para bebérmelo y sería lo más parecido a la primera vez que vi brillar tus labios.

sábado, 6 de julio de 2013

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"No sé". Contesté cuando me preguntaste su nombre.
Y es que yo a veces sueño con peces rojos que caen de la gotera: "plot-plot" se escucha cuando caen sobre tu hombro, entonces me paro, comienzo a escribirte lo que siento.

Te escribo contándote que no tengo mucho por contar, Anoche soñé contigo y brillabas, eras como una guayaba dulce. Entonces desperté con ganas de abrazarte toda una noche.


domingo, 23 de junio de 2013

Durbol lagche

He partido una mandarina mientras silbaba bajito, borracha, acalorada y tú en bicicleta.
El playlist se detiene en alguna de Drexler,por lo visto, algunas historias no se darán.
Gotea la mandarina, gajos o gajes del amor.

Hoy he tomado una curva diferente al correr, he visto varias flores nacer y, debo decir que así me he sentido contigo, que tengo el estómago contento, leo a Cortazar, recuerdo tus lunares y me parece el paraíso.

He partido una mandarina, y en esa separación, he visto un nosotros que gotea como sudor en el cuello,hiperhidrosis si estás aquí,  de ese sudor que a cualquier boca provoca incorporarse con tensión, para morder.

Me siento a veces como si estuviera dentro de una peli de Almodovar, ¿Qué he hecho yo para merecer esto? No, mejor con fuego en las entrañas, no importa, he abrazado a muy pocas personas en mi vida  y con eso me refiero a sucesivas secuencias de ensayos para abrazarte a ti.

No siento los pies, sácame a gotear ahora que paseas en bicicleta, aquí solo te está esperando un plato de mandarina y arándanos con extracto de labios.

Me siento a veces como un anfibio, mi piel está desnuda, ahora soy de agua, animal que no se ve.

Ya me entiendes, supongo, me voy sintiendo débil, me muero en tu risa.

He partido una mandarina en dos,no ha tratado de defenderse,  no se ha quejado, dos caras para dos monedas, el frente que quieras.

He sentido como la piel se me eriza de forma reveladora cuando se que ya vienes, cuando tus músculos isquiotibiales se ponen en marcha, porque lo que más deseo es un vis a vis.

He partido una mandarina, porque desde que te conozco me llenas de frutas la cabeza y mira, desde entonces, también pido los martinis con dos aceitunas.




sábado, 22 de junio de 2013

Preguntas

No me arrepiento de mi maldad, ni de los soldaditos instantaneos que aparecen los viernes en mi escritorio para anunciarme una guerra, la cual Lorenzo comienza cuando me enseña que se puede disfrutar hasta de una gota de agua que salpica,pero que llega a mojar el mosaico y supongo que es un don, perder ese miedo a los cañonazos, a los atuendos, días festivos, vuelos, horas de espera, de aeropuerto y bien, yo aprendo a levantar mi dedo medio, incluso ya puedo decir testa di cazzo.
En general, mi ambiente es un poco más festivo, he aprendido que mi peor enemiga es la ropa y mi humor de la mañana.

En el patio de la casa no hay ni una sombra en torno al césped, y me he acostado a recordar esas veces levantando sábanas ajenas, incendios de corazón por juegos de destreza, castillos de lodo repletos de juicios, tiempo, principalmente falta de tiempo y ahora que de sudor se está secando el sol, las sábanas cuelgan relucientes.

No me arrepiento de mi maldad porque este día he despertado libre para vivir o morir, ya sin darle vueltas a las consonantes y vocablos, al estalinismo, qué estupideces, me digo, fijarme en características hiperpresidencialistas.

Absurdo, como presentarme con currículum a cualquier encuentro, como llevar ese pequeño Larousse a todas partes y cargarme con un cuestionario poco convencional para quien deseo conocer.

Y usted, ¿Qué piensa del frío? de tenderse al suelo, de la gente que va con las ropas sucias, lo grave de todo es eso no pensar, ¿No cree?

¿Cuál es su dolor preferido? ¿Cuál es el origen de la hecatombe? ¿El destino es inevitable?  ¿Cómo le hacen las gacelas para ponerse a salvo si son sorprendidas por los leones cuando duermen?

No me arrepiento de mi maldad, ni de aplastar algunas hojas para demostrar que he pasado por ahí,  el hecho es que los viernes, regresando a casa busco los recursos  para ir jugando: clavos, tachuelas, crayones, palitos y busco cualquier abertura o hueco para clavarle tus ojos.

Cien mil combinaciones de esto y nada...

Creo que a mis nudos se les pueden dar más vueltas, y no pasa nada, la garganta solo es un medio para preguntar: ¿Qué haces a las 22:46 cuando aquí siendo las 15:46 voy pisando cemento, asfalto y ladrillos?













miércoles, 19 de junio de 2013

Hola

 Tengo tu distancia esparcida por el mundo y no tengo otra táctica más que hablarte, ni que decir de estrategias, regar el jardín, tal vez.

Estoy al otro borde del océano, hoy le dije adiós a las telarañas del lavabo, me ha sudado la cadera, ¿Qué pasa? No sé.

En cambio el cuerpo, el mío, ese no dice adiós, por el contrario, te arroja un "hola" cada vez que puede, incluso cuando intenta dormirse y en su sueño, por espacios breves te encuentra y tú regresas el saludo, lo he probado y es dulcísimo.

Y ni bengalas, ni geranios, castillos franceses, barricadas,rock&roll,me distraen de este lenguaje nuevo que es quererte, ni hoy ni mañana, ni al día siguiente.








martes, 18 de junio de 2013

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Ya no sé para quién escribo,
para qué la ráfaga de viento que levanta faldas si aquí no se puede gemir.

Ya no sé para quién escribo,
para quién miro.
Para qué número de vidas he comprado la casa que tanto te gusta,
para cuántos los pasos de poder habitarla.

Ya no sé a cuántas luciérnagas hablé de ti,
Cuantos cientos de palabras tengo para decir, te extraño.

Yo ya no sé para quién escribo,
para quién el café y el periódico del domingo.
Para qué y a quién aguardan mis piernas,
para quién sueño y a quién abrigo.


¿Para quién apuesto? ¿Por quién me entierno? ¿Por quién me incendio?
No sé qué cosas unan, cuáles otras destruyan, ¿Pero qué importa ya?

De nada de esto te puedes enterar.




sábado, 1 de junio de 2013

...

No voy a felicitarte cuando cumplas años, los indigentes probablemente se llevarán mis palabras y mis dedos no alcanzarán con movimientos a tejerte un mensaje de texto.
Lo siento, pero es que el cielo ha intercambiado los pájaros que te cantaban a diario por helicópteros que se han llevado mis diálogos, tan seguros de sí mismos, a veces filosos, húmedos, a veces flores y puestas de sol para ser regados en otro parque, por otra ciudad.

No voy a desearte otra cosa que no sean mis uñas marcadas en tu espalda,
que tu dios y mi diablo convivan cuando te hable al oído, así como te he hablado siempre, despacio, entre oreja y hombro, ahí donde me gustaba descargarte los besos.

No voy a decirte nada porque no hace falta, esta vez no te voy a guardar la luna,no te escribiré nada en la playa, en el salpique de olas, tampoco pondré el mantel.

Tengo una lengua civilizada que se niega a iniciar cualquier conversación con un "feliz" desde el desértico día que comencé a echarte de menos.
No lo niego, a veces vienen vaivenes y me quiebro más en el afloje que en el estire cuando te busco, y no sé hasta que punto comienzo a renegar de todo, incluso de mi.

No voy a felicitarte cuando cumplas años porque no has pasado una osadía para lograrlo, no has hecho nada especial para medir la vuelta que da la tierra desde el amanecer hasta otro amanecer.
No voy a darte nada que no sea la vida, porque tengo un gusto variado que no alcanzo a poner en una cajita de regalo.

No es falta de amor, a últimas fechas te he querido más, tal vez es que me ahogo en tu mar interior y ahí no hace falta usar gorritos ni soplar el mechero de buena voluntad.





domingo, 26 de mayo de 2013

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Aquí, en el infierno, en  donde todo se perdona,
Se te extraña.
Espero no demores para entretejerme diablillos por la piel.

viernes, 24 de mayo de 2013

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¿Y si te digo cuánto lo siento?
¿Si te digo cuántos los aleteos de los pájaros desde que no estás aquí?
¿Y si encontrarte fuera más fácil? porque aunque tengo tu mapa, no me resulta sencillo.

Que van días seguidos que uso los mismos zapatos y resulta que tampoco me he cambiado de ropa.
Que aunque antes me gustaran los días tristes, hoy preciso tu resplandor.
Que aunque ya no quiero tirarme clavados al pasado,
 las semillas del futuro no me han dado suficientes frutos.

Que quiero verte a solas, siempre a solas y después quemar mis ojos.
Que te mando abrazos largos aunque a veces te lleguen cortos.

Que aunque sé que por dentro ya te ha estallado todo,
 puedo darte besos que germinen en tu pecho.

¿Y si no te digo?
¿Y si no te encuentro?
Alguien más dirá tu nombre
Entonces seguirías recorriendo el mundo con los pies y yo solo con los ojos
Y aunque tenga tu mapa,encontrarte no me resultará sencillo.


domingo, 19 de mayo de 2013

...

Yo, borrosa al atardecer.
Y a veces no soy más que carne mientras tus ojos gotean,
Carne, molida, de veras molida.
Y a veces pienso en Dios, molido también, en los antepasados bailando sus sacrificios, estrellando sus cabezas mientras voy intentando dormirme y en realidad solo voy cayendo al territorio del amanecer.

Esta carne molida que ves ahora, que los niños avientan  y que vuela a través de los muros, se seguirá estrellando una y otra vez contra la superficie y no podrás revolverla con huevos.

Así que prepárate para limpiar los rojos y soportar  este cierto olor de miserabilidad.





domingo, 5 de mayo de 2013

...


A veces cuando voy caminando, siento temblores por tamaños y colores, y entonces también siento cómo la tierra va asimilándose a las cloacas limpias y solitarias, a los puentes que van desquebrajándose, al oleaje, al tranvía, a lo que sea.

Después de todo, que difícil es darle continuidad a una estrella fugaz, ojalá y nada más todo se tratara de sentarse en el regazo de una piel desnuda, pedir un deseo, que cayera un rayo.

Que el teléfono sonara con urgencia y le saliera lengua, aunque ya no sé cual sea la diferencia.

Que el mundo dejara de estar lleno de fulanos y menganas y entonces fuéramos todos un séquito de espaldas mojadas. Últimamente cuando recuerdo las chispas de los primeros besos otorgados y siento como piso los charcos con los pies desnudos, me anda por contar a las personas que no conocen el mar y me sorprende la cantidad, después de todo, siempre queremos llegar al puerto en donde no se nos de la espalda.


Mejor voy a dejar quietos los labios ahora que la gente me indigesta y que sé bien que para eso no hay vacunas.



sábado, 27 de abril de 2013

Pero contigo.


Contigo no existen las caries, no hacen falta lámparas con Alí Babá ni navegar con Simbad el marino.
Contigo y lo más urgente; comernos.A cualquier hora, en cualquier destino.

Algunas noches eres más que la suma de mis partes, yo no me doy cuenta cuando dejo de ser tan pequeñita para que puedas caber en mi, para que hagas torbellinos con mi pelo, para terminar junto con el último temblor.

Contigo sin mañas distantes, sin jueves repetidos, sin máscaras adornadas con sonrisas de niños.
Aquí, con todos estos peces y en donde estemos juntos, te quiero. Y entonces no recuerdo en dónde habita el olvido, en dónde el ayer, en dónde el sentido.

Tengo la vista miope, pero contigo, varios amigos, varias canciones y una bolsa llena de piedritas con dirección a tu ventana, que llevan la intención de que te quedes a dormir.

Contigo, me dedico a quemar los días que me faltan por morir.

Loca, desde que estoy sinmigo, pero contigo.

domingo, 21 de abril de 2013

Sé muy poco

De ti y de mi sé muy poco, pero imagina que somos distintos, que cuando alguien me pregunte que a quién le escribo yo pueda decir que es a ti.
Que eso de haberme encontrado una marimba mientras iba caminando me ayudó para reconocer tus pasos.
Que no perdía el tiempo cuando me cambiaba de ropa una y otra vez frente a ti, ni cuando te decía que me gusta la cebolla cruda, que me importa un bledo de lo que me nutro si lo que escasea por aquí es tu cuerpo.

Que los besos yo te los platico, que hago algo muy parecido a un ritual de pasos calculados y que me vacuno para no percibir algún olor que no sea el tuyo.

De tus ojos sé muy poco porque me confunden los colores que se vuelven pardos, y entonces mejor concentrarse en los labios, sin interrogantes.

De mi sé muy poco, solo que guardo nombres, me encierro en colmenas y luego aterrizo furiosa en algunas bocas.

Y qué decirte del sol, de la lluvia, de los pájaros que vienen y cantan a mi oído.
Que me imagino una república verbal, de instinto, de líneas sin pretéritos, de plantas y de mucha gente que en verdad esté viva, que me imagino toda la santa tarde dándonos vuelcos, descosiéndonos los hilos para atarnos después a varios besos que nos tenemos pendientes.

De ti y de mi en realidad  sé muy poco, que tiembla, de veras tiembla esta tierra y escupe esferas con tu nombre.








martes, 16 de abril de 2013

...

Tengo un silbato para llamar a Júpiter y ver que pasa, quién responde, a quién se domestica.
Tengo también una sobredosis de sentimientos atorados en el cuello porque el corazón te lo envolví en celofán, nada tiene que ver con que hoy me dijeras "te quiero", no creas.

A mi ya se me olvidó lo que te iba a escribir, ahora solo te haré notar que me haces falta...
Y todo es eso, eso es todo.

domingo, 14 de abril de 2013

A jugar con mis arenas



A veces te recuerdo cuando salgo a secar la ropa al sol con la que se viste el mar,
yo entonces voy sintiendo como me llegan por fin las letras completas para decir tu nombre, diez, cien, mil y más veces y todas vienen formándose como en fila india y a veces me siento atropellada por ellas, luego siento que yo las atropello sin más ferocidad que la de olvidarte y nada.

Por las mañanas te hago una lista de imperativos que le embarro al pan que nunca comes:
Desnúdate, háblame,cántame, sofócame, voltéate, así, en ese orden y nada.
Yo siento que mejor invertimos los papeles y me volteo hacia el pozo de agua.

Ya no miro más películas clásicas pero te recuerdo cuando no las miro, cuando no riego la julieta, cuando la riego y el agua no la pudre, cuando está sana y cuando va poniéndose amarilla.

A veces, que malditas son las ganas de besarte,nunca antes había maldecido, sabes que el silencio a veces se escucha mejor y yo era muda, muda, muda como mi contestador.


¿A qué vienes tú un domingo para recordarme al jueves? a estas varias ausencias en donde estás, en donde ya no hay guiñol. ¿A qué vienes tú al café en donde olvidé los ojos arriba de un libro?

Necesito morirme un rato tal vez, aunque yo no sé a que huelen los instantes bajo la tierra, cómo se escuchan los pasos,cómo se miran las flores, cómo cruje el agujero cuando el cuerpo cae, pero seguro se siente igual a cuando el sol se pone.

A veces te respiro con los colores de la tarde, nunca sé exactamente cuál es el tuyo, por eso te los adjudico todos.

A veces, cuando recuerdo nuestro primer beso, me dan ganas de llamarte para contártelo, entérate que hay llamadas que llegan aunque el teléfono no suene.

A veces te recuerdo cuando salgo a secar la ropa al sol ,cuando el mar se abre y yo te invito a jugar con mis arenas.

Y a veces, muchas veces me lloran los cuadernos desde que no te escribo.

miércoles, 10 de abril de 2013

Favor de no llamar.

Anoche soñé que estábamos en una isla griega, tú con el cabello de lado y yo vestía de rojo.
Nos tumbamos sobre una roca plana destinados a nada en particular, con decirte que hasta nos desvestimos sin prisa.Yo no sé si fue el flujo de la marea o el influjo del tiempo pero tu piel estaba ribeteada de perlas, todas de cultivo.

Colegí que esas olas perfectas se debían a la danza de sentidos que fue descubrirte en mi boca, a la manera tan pública de prometerme amor, de pegarte a mis entrañas...

Me voy sintiendo irrefrenable, me va pareciendo muy amplia la diferencia entre signo y símbolo y escribo esto en tu espalda, en la sección de sucesos remarcables en mi vida. Y así, de la manera en que llegó ese sueño, se fue.

A lo lejos voy escuchando unos instrumentos de percusión, era el timbre del aparato que me quedo mirando y que ahora está en silencio, una llamada perdida. Me despierto entonces a las tres de la mañana con la mejor de mis historias suspendida en tu espalda, abro la ventana, me asomo, no hay nadie, sólo el gato del vecino faroleándose y ni modo, le  grito que te amo, así, con todas las letras del abecedario.

viernes, 5 de abril de 2013

...

Hoy no te escribo en largo porque no beso mejor entre líneas.

Ya no voy a protestar en este cuadrilátero -Te dije.

Pasaste la mano por mi cabeza, yo buscaba el olor madera de tu cuello, presentía el espectáculo que sería acompañar la música con imágenes de nosotros bajo las sábanas y bueno, te fui grabando en la yema de mis dedos.

Ven,es aquí, más al sur de mi cadera, me parece estar en una habitación sin techo, es eso o el planeta entero que se me va formando en el vientre.

Ven, que te quiero a tempestad, por todas las paredes, en el gozo extenuado cada vez que respiras.
Ven que se me están resbalando las palabras para llegar a tu boca.

martes, 2 de abril de 2013

Filosofía para locos

 Soy adicta, así, de la manera más brutal a la historia, a los pistaches, a los tú y yo, a los días en los que nada pasa, a las banquetas escurridas de lluvia, a la gente que pasa escuchando porquería en la radio.

Otras veces me enloquecen las sonrisas, que me revientes el oido con te quieros y otras cuando callas más de lo normal.

Tengo años con la misma almohada, también soy adicta a ella, a los pueblos que aparecen en mis sueños y a las hazañas que hago arriba de una escalera para superar el miedo a las alturas y bueno, aquí te va lo importante, soy adicta, así, de la manera más brutal a tu gris, a las mañanas que son bastantes parecidas a ti.

Mira, yo nunca te encuentro común, te vivo tan plenamente que para escribirte  a veces dejo pendiente la comida y me hago de oidos sordos, a veces me tiro contra la pared y garabateo, aparecen puntos, comas, a veces labios y fíjate que algunos son desconocidos.

A veces siento que escribo cuando no estás y voy haciendo rombos en el aire con mi índice derecho,   a veces cuando me baño hecho un vistazo por encima del hombro y aprendo a diferenciar entre estadística y estática y te vuelves palpable.

No puedo entre el crujir de la madera y lo caliente de tu espalda, me da miedo tirarte al suelo.
Siempre he hecho las cosas derecho, por eso me cuesta cuando me pides tomar la taza con la izquierda y que acaricie al mundo con la derecha.

Soy adicta también al pasto, a que riegues el jardín, a que le hables a las limas del árbol, a que me acampes.

Me han dicho que para todas estas, mis adicciones, hay una cura llamada "Filosofía para locos" que consiste en que nos imaginemos en blanco y negro, como un cuento. Hacernos de collares con lunares que vayamos encontrando, levitar sin aire, encontrarle cara a la luna, viajar en un barco de vela y pasear descalzos.

Yo prefiero quedarme así, por ejemplo, afuera son las diez, adentro de mi son las tú y tú y tú y tantas de la noche.

Verás, soy adicta y a veces no tengo voz pero tengo movimientos dialécticos, algo de decencia y un perro que se llama Odeón.Voy a encenderme un cigarro,reincido siempre que puedo, siempre que quiero y porque para verte como yo quiero tienes que estar tras del humo, para que entonces pueda cerrar los ojos y pueda verte minuciosamente, sentirte como jalea en los pulmones y voy a ponerte en fila, en eje, en centro, razón, ética de todo y nada.

Lo que me gustaría decirte ahora, es que a veces vienes en forma de cíclope, a veces como el alcohol que me quema la boca, como un par de ojos paseando en París ¿Y así  quien quiere volverse cuerdo?

domingo, 24 de marzo de 2013

Loca célebre


 Resulta que a veces creo que los adjetivos tienen colores aunque no sé de qué tono es el miedo, tampoco sé de donde viene la costumbre de cepillarme durante horas el cabello y después encender un fósforo y apagarlo para aspirar su aroma durante unos minutos,recuerdo que cuando niña, mamá me decía que si te quedas viendo la llama mucho tiempo, en la noche no puedes dormir, también me dijo que oler la gasolina era bueno para no marearme, no me dijo nada acerca de que fuera mala su combinación.

Siempre hay que crear- decía a menudo. Yo hice fuego en mi habitación y vaya, fue inédito, yo sonreía por entre el humo.

Desde ese día fui la loca célebre de la casa, lo malo fue que en esos días me quemé también las encías cuando me comía un elote, mamá me llevó a la clínica y en el camino me dijo:
¿Puedo pedirte algo?
-Claro (estoy segura de que no dije claro, con el dolorón  que traía seguro solo asentí, pero mamá insiste que eso fue lo que dije).
-No asumas riesgos mayores.

Hace una semana estaba recordando este episodio mientras el cigarrillo se quemaba en la boca de Lorenzo, dignos los silencios ante el bruto calor de las tres de la tarde.Qué bonitos ojos tienes, me dijo un señor que iba pasando.

Me di cuenta que tenía los ojos verdes cuando en segundo año de primaria Erick Godinez se acercó y me dijo:
¿Tú ves los árboles más verdes?
Pues no sé cómo los veas tú- le contesté
-Yo digo porque tienes los ojos verdes.

Cuando fueron por mi a la escuela todo el camino de veinte minutos de regreso a  la casa me vi los ojos por el retrovisor, por más raro que parezca, mi mamá nunca nos dejaba vernos al espejo, decía que era de niños muy osados estarse "mirujeando" todo el tiempo.

También recordaba que un día papá me preguntó que a dónde quería ir de vacaciones, Macedonia me parecía en ese entonces muy interesante, él creía que quería conocer a Mickey, a mi urgía estar ahí imaginándome la invasión turca,  yo había leído mucho acerca de las ruinas de Heraclea Lincestis, quise ser novia de Heracles por mucho tiempo de mi vida, nada que ver con los príncipes de Disney.
Después de eso nunca me volvieron a preguntar a dónde quería ir de vacaciones.

Hace una semana escribía lo interesante que me parecía una Kodak de los años veinte y lo interesante que me resultabas tú, hacía comparaciones y me dio pena entregarte algo tan primitivo, a decir verdad todo estaba implícito, hasta las moscas a veces son útiles para anunciar días de humedad, no era necesario imaginarme ningún paisaje, preocuparme por la coagulación de mis realidades, por el flutter auricular, entonces si, me dije, esto es algo tan natural, una inflamación de adentro.

Yo sentí besarte hasta el cansancio, parecía que el mundo estaba enfurecido, la lluvia se mezclaba con el sudor de nuestra piel, mis ojos te estaban preparando una especie de venganza para cuando abrieras los tuyos pero il faut tenter de vivre, casi nos detienen por atentado al pudor.

Hubiera asegurado estar en Macedonia, en un cuarto que ardía por mi culpa, en una serie de palanguanas acuosas, pero un vaso de cartón del Starbucks fugaz y de un silbido, me situó en la realidad.

No asumas riesgos mayores, eso siempre me anda diciendo mi mamá.










miércoles, 20 de marzo de 2013

Pum! Pum!



Es la una con una de la madrugada, siempre me he preguntado si decimos madrugada para sonar bastante dramáticos por encontrarnos despiertos a tan temprana o tardía hora, quien sabe, bien podría haber escrito que es la una de la mañana del miércoles 20 de Marzo, y entendían lo mismo ¿qué no? yo me dormí a las diez de la noche del martes pero me despertó un mensaje de texto aunque el no molestar de mi celular se activa a las nueve treinta de la noche y vuelve a la vida a las seis de la mañana (¿madrugada?)
Mi mamá dice que es muy malo que duerma con el celular acomodado en un lugar estratégico para que cuando suene la alarma por la mañana no tenga que buscarlo entre las sábanas, el buró o el piso, por eso lo acomodo a cinco centímetros de mi cien derecha aunque en realidad es la izquierda porque duermo bocabajo, puede que tenga mucho que ver o tal vez nada pero el caso es que escuché una milésima de interferencia entre mi cerebro y la almohada, vi el mensaje, bajé por un vaso de agua, me retorcí un poco en la cama, me sobé la pierna izquierda porque en mi sueño una sanguijuela me recorría, que asco, todavia puedo sentir sus movimientos, el miedo que me daba pensar que podia llegarme más arriba y ahora que estoy despierta realmente siento dolor, no puedo volver a dormirme, he empezado a desvariar, me dan unas ganas tremendas de escribir y recuerdo que la libreta, pluma, laptop y todo lo necesario lo dejé en la oficina, pasan unos tres minutos y creo que voy a sentarme y hacer mucho ruido en la máquina de escribir, le acabo de cambiar la tinta así que ya nada me puede detener, empiezo a teclear dos que tres letras y escucho el shh que proviene del cuarto de mi mamá a unos cuantos metros, ¡Me lleva! con la flojera que me da a esta hora buscar algún pedazo de papel, usar el celular para redactar un correo o lo que sea, ¿qué tanto es tantito? Y tecleo letra por letra como sí esto fuera a escucharse menos o a no escucharse en lo absoluto, pum pum pum ese sonido que emano gracias a mi amigo, el dedo índice hace que mi hermano tenga su primer encuentro (en el próximo minuto) con un artefacto como este, mi olivetti estudio 46, confundido por el ruido se altera y piensa que acaban de dispararle a alguien en la cuadra, ¡mamá! ¡mamá! agáchate y mi mamá que se agacha, el perro empieza a ladrar como sí afuera estuviera el camión de la coca y nos fuera a salvar de un gran robo, ¡hay pero como eres bruto! le digo, ¿balazos? Pum pum ya vete a dormir, mi mamá confisca la olivetti, me retuerzo nuevamente, lo que ahora me urge saber es si así sentirá Servando cuando Arturo le pone un libro enfrente, a sus escasos meses de nacido y luego comienza a leerle, pum pum, clap, clap, el asesino se acerca, la casa retumba Servando (me imagino que así le lee Arturo emocionado) y de pronto recuerdo, Arturo hizo que bajara una aplicación de esas que nunca pensé usar que se llama note, para escritores empedernidos, me vuelve el azúcar al cuerpo, ya estoy lista para escribir, mis pulgares se activan pero ya es muy tarde y mañana hay que trabajar, pum, pum!

domingo, 17 de marzo de 2013

Prometiste no dejarme, yo prometí comer más.


Un día con el aire volaron unas pequeñas moléculas de agua, agua quieta que venía del río y su luminosa transparencia reposó unos momentos en mi cara, estaba en una banca que recién había sido pintada de verde, (cuando fue blanca me gustaba más) estaba ya oscureciendo, sentí que sudaba, que dejaba por instantes de parpadear, incluso sentía como la sangre me iba caminando caliente, cada vez más caliente por los labios y es que tenía cinco noches esperando que llegaran las once del veintitrés de Septiembre, tuve que mentirle a mi madre cuando me preguntaba por qué tanto nervio, por qué tanto grito en mi sueño y es que por esos días mi mente era un torbellino, me devoraba cada insípido segundo de vida que separaba tu ombligo del mio (pero que mierda es eso, siempre me gustó tu ombligo) es la fiebre, es la tesis madre.
La tesis, la tesis, me repetía ella.

Estaba ya oscureciendo y aquellas moléculas de agua terminaron por secarse en mi cara, pasé los dedos acomodando mis tres vértebras, me restiré un poco y yo estaba sin zapatos, mis dedos del pie hacían amistad con algunas piedritas de río, tuve que poner pause al reproductor justo en mi parte favorita: "You're in my blood, you're my holy wine, You taste so bitter and so sweet, oh I...

Me puse zapatos, me acomodé el cabello, (no tanto) entré como relámpago a mi casa, me puse la maleta que había hecho cinco noches antes en el hombro, no pesaba tanto, llevaba tres libros, dos vestidos, cepillo de dientes pero no empaqué pijama.

¿La tesis verdad? dijo mi madre, por primera vez la dejé hablando sola, vi como le temblaron las manos, no me importó, a mi me temblaban más los pies.

Me tomó algo de tiempo tomar un taxi, a esa hora ya no me importaba si tenía los vidrios oscuros o no, si la cara del taxista era amigable o no,tampoco iba a tomar nota de las placas ¿a quién carajos le pensaba avisar si algo me pasaba? yo tenía que llegar a la central de autobuses a las siete con treinta y el tránsito de esta ciudad desde las 6 de la tarde hasta las ocho de la noche es infernal, si vas en ambulancia seguro aún así te mueres antes de llegar al hospital.

Tengo cara de pocos amigos y subiéndome al taxi de inmediato levante mi barda amurallada para no tener una conversación con el taxista, nunca digo nada de cualquier manera, sólo escucho, pero esta vez quería aprovechar el tiempo para escribir algo acerca del pequeño viaje que me llevaría a ti, pero al taxista no le importó que me pusiera audífonos y sacara la moleskine (recuerdo que cuando estudiaba mi licenciatura un profesor me dijo que no debería gastar las hojas de ese tipo de libreta en algo tan simple como una clase, me molesté un poco ¿Qué clase de recomendación era aquella? a este punto le doy la razón, esa fue la única clase en la que no aprendí nada, seguro aquellas páginas debieron de haber contenido algo mejor).

Guadalupe odiaba su nombre, resulta que su madre se lo puso porque todos los hombres de su familia lo habían llevado desde tiempos ancestrales, él también le había puesto así a su hijo mayor para seguir con la tradición aunque sentía que le estaba arruinando la vida, le pregunté varias veces la razón de heredarle algo que tanto odiaba a su hijo y se limitó a decirme que con el tiempo entendería los comportamientos aberrantes de la edad adulta.

Estuvimos veinte minutos atrapados en el centro porque habían atropellado a una mujer que no quiso atravesar la calle por el puente peatonal y murió al impacto del camión, me desesperé frente a una situación tan estúpida: la flojera, la imprudencia, la velocidad del camión, los tránsitos que lejos de ayudar estorban, los ojos morbosos de los espectadores al ver un cuerpo tapado con un pedazo de tela azul y fue ahí cuando me di cuenta que querer verte saca lo peor de mi.

Mientras todo ese circo se presentaba en la calle sin cobrar entrada yo me imaginaba en una máquina de vapor, hubiera sido increíble ir en un vagón con su escandalosa maquinaria tomando el té y pensar a ratos en ti, pero bueno no estamos en 1824 para darme ese lujo.

Por fin aquella lucha por llegar a la central había terminado, Guadalupe me cobró setenta y tres pesos por el aventón, yo traía un billete de cien pesos y otros verdes con el emblema "In God we trust" pues para verte había que salir del país y hablar en english, así que no me esperé a que me diera el cambio y corrí a la sala impaciente a que llegara el autobús.

¿A cuántos pasos se puede estar del amor? me pregunté al estampar mi frente a la ventanilla del camión, ¿Ya habrás salido del trabajo? ¿Estará haciendo frío? ¿Llegaremos a tiempo a nuestra reservación?
Preguntas estúpidas cuando yo solo quería llegar y que me hicieras el amor, sin cena, sin preámbulo, sin miramientos, sin cuidados, así tal cual, el amor y ya.

Tuve suerte esta vez y nadie se sentó en el asiento vecino así que cuando me cansé de contar los nopales del paisaje árido giré mi cuerpo y me acosté en los dos asientos, no es mucho el trayecto, cuatro horas y fracción, tiempo suficiente para que pasen las mismas películas sin sentido de siempre, yo por eso mejor te escribo.

Siempre te he querido como si fuera un animal, como si alguien desde la selva tocara una flauta y se me afinaran los sentidos, como si fueras el único ser humano cuerdo en la tierra cuando sé muy bien que no es así, siento que ha pasado una eternidad, presiento que me quedé dormida al menos una hora de camino pero mis cuentas no salen, siento que mi reloj se atrasa y empieza la cantaleta del grillo nocturno.

Fue hasta esa tranquilidad que me puse a pensar en la mujer muerta que vi en la calle, me sentí maldecida por haber visto la muerte ese mismo día que contigo quise ver la vida, ¿Cuántos años tendría? ¿A dónde iba? me sentí mal por juzgarla de imprudente, tal vez alguna razón tendría para no querer cruzar por el puente peatonal ¿También tendría prisa como yo? que trágica muerte- pensé y recordé una frase de algún libro de Mastreta: "Si uno se ha de morir, mejor dar la sorpresa que andar fastidiando desde antes". Intento dejar de pensar en eso pero es eso o concentrarme en el carraspeo del señor de tres filas hacia atrás.

No recuerdo a qué edad te empecé a querer, tal vez fue al abrir los ojos por primera vez, al tomar el primer libro, tal vez te quiero desde que me levanto a las ocho de la mañana para no hacer nada, no sé, tampoco sé por que me empeño en escribir en papel cuando traigo laptop, el movimiento constante hace de mi letra algo más dramático que Shakespeare enamorado y bueno, es que a mi no me corre la sangre de artista.

He estado aquí, en esta carretera diez veces anteriores, fue a principios de mayo cuando embriagada viajé a tu país sin que supieras, llegué al centro de ese mundo, una gran isla y abriste la puerta de tu pequeño apartamento ¿Qué sabes de las oxidianas?- Te pregunté sin decir hola.
No sabías nada de las oxidianas pero te perdoné de golpe.

He estado aquí, en esta carretera diez veces anteriores, y en ninguna había imaginado lo que tendríamos por decir, pero ahora sé precisamente que decir y lo que me dirás:

 Si tú supieras cuánto te quiero, si supieras que el cielo se ha cambiado de ropa cinco veces para llamar tu atención.Si supieras que la lluvia se avienta de un precipicio para que la salves, si supieras que las montañas son un piano lleno de notas calladas, si supieras que las mujeres usan falda cuando quieren borrar la tristeza del mundo. Que el mundo es triste tres veces por semana, si supieras que un libro tiene tu nombre y se lo quita para poder dormir. Si supieras que la mesa de casa está servida. Que el dolor de la humanidad está en el pecho de los llamados olvidados que zarpan en barcos de papel con rumbo a la soledad.
Si supieras que todo el amor que te tengo no es más que el reflejo de los volcanes que ahora miras, si tan sólo supieras que he visto árboles peleando por un pájaro, volviéndose celosos por un nido acordándose de ti.

¿Por qué te empeñas en matarme ciertos días del mes, a determinada hora?
Porque te veo en muchos lados ¿Acaso tú no lo ves?
¿Qué se hace con lo que aún estando ciego se ve?

Se toma, se palpa, se invoca, se hace suyo en la forma que quieras...

¿Recuerdas cuando me dijiste que no sabías a qué olían todos los mares pero que seguro olían a mi recién levantada? Pues yo recién levantada sigo latiendo en ti aunque tú sigas durmiendo.

Me estoy haciendo nudo, me quiebro, y cuando no te tengo te pongo en bocas que no tienen nombre, tú podrás encontrarte con quien crea saberlo todo, con quien no tenga respuestas para nada, con quien todo lo ignore y con quien quiera abandonarlo todo. Pero allí entre tanta gente sabrás cuántas veces te has encontrado conmigo. Y yo, en medio de mil tempestades, sabré cómo eres un buzo que se mete entre las aguas desconocidas.

Yo buscaré tu sonrisa en el espejo del río, en los labios de quien sea encontraré tus huellas, te sentirás devorado, te desplomarás por dentro, si un día te me vas yo te bendeciré desde otros ojos y sabrás que son los míos los labios que besas y sabrás que son mis pechos los que se mecen en tu espalda, y sabrás que es mi esperanza la que te dice que te ama en otra boca. Sabrás que soy yo en cada mano y cara que seduzcas. Porque soy la calma y la dulzura, la tranquilidad y el huracán que siempre ha rodeado tu alma.

El autobús se ha parado, he llegado a tu país, me estás esperando con una sonrisa y unos ojos verdes que me hacen llorar, estamos a veintitrés de Septiembre de quien sabe que año.

Te quiero, no hay otra forma de decirlo, te pienso, no hay otra forma de resumirlo, te espero, no hay mejor superlativo, te adoro, no hay mejor diminutivo, nos queremos, no hay mejor CÓDIGO entre tú y yo.


viernes, 8 de marzo de 2013

Defensa Nacional # 5


Te escribo esta carta atemporal con entrega a domicilio:
Defensa Nacional # 5 (calle del arte)

Es un hecho, no he muerto, lejos estoy de hacerlo.
Intenté morirme a ratos pero siempre despertaba con el sol al día siguiente.

No es para tanto, es sólo que desde hace tiempo me rondan la cabeza toda clase de palabras sobre ti y algunas de ellas, estoy segura, sólo han nacido para acariciarte.

Odio la imbecilidad que me da a ratos, como cuando me dan ganas de aprenderme los escondites de tu cuarto o ser el empedrado de tu calle, a veces siento que no tengo remedio.

Durante los días que siguieron a ese en el que te fuiste, aprendí el placer inverosimil de contemplarte en la distancia, en mi ciudad, en tu ciudad y si, yo sé que la gente siempre irá y vendrá como le parezca  y yo por eso me quedo conmigo, en paz.

En cuanto a Arturo, él no me ayuda, hay días como hoy en la comida que me recuerda que te quiero, otros días me comparte fotos tuyas, hasta Rosy sabe que te quiero y tal vez ni ella lo entienda, te extraño cuando puedo y tú, tú no tienes vergüenza, en verdad te quiero tanto.

Desde que te fuiste, el cielo de los siguientes días no fue el mismo,le hizo falta la luz que se acomodaba en tus párpados.

Ahora sólo quiero resumirte lo que fue mirarte y eso, eso fue justo antes de la vida.



                                                                                                      


domingo, 3 de marzo de 2013

...


Sentí tu ausencia arriba de un árbol, con el cielo naranja; como de esas pocas veces que en un documental pasan el cielo del amazonas y va muriendo la tarde y los pájaros aventureros llevan un silencioso mensaje, como los tambores esperando a que el mundo haga su trabajo y suelte el golpe, como la selva crujiendo.  Como deseo en estado puro sentí tu ausencia.

 Volví a sentir tu ausencia cuando esperando me quedé sin contar las horas.  No sabía si el cielo estaba lloviendo o si el mar estaba llorando conmigo tu falta.   Entonces, mi cuerpo se hizo tu navío y tú te volviste mi náufrago.  

Sentí tu falta cuando el día se quedó conmigo y quise hacerte mi universo, cuando te me salías del pecho y rondabas mi garganta, cuando gritaste que el amor no existe, sentí tu falta cuando dijiste: ¡Mentira, odio como amas!

 Acaricié tu ausencia cuando no pude salvar mi equipaje de ser lanzado al vacío contigo dentro; cuando la música me pareció vacía y ausente, cuando mi pecho no sabía a hogar, y cuando era el lugar en el que más seguro habías estado.  

Sentí tu ausencia porque mi amor por ti se niega a ser pasado, porque aunque te maldecía  ya me tenías completa; siempre completa. Sentí tu ausencia cuando las mentiras por fin parecieron mentiras y no me dieron razón el desamparo ni la tristeza.


Sentí tu ausencia cuando el fin del mundo lo encontré en las plantas de tus pies al cruzar la puerta por donde entramos un día desgarrándonos la ropa para serte infiel contigo mismo. Porque sabes que siempre fuiste tú, con mi mortal costumbre de engañarte, pero siempre tú, pintando el amanecer a la hora que quisieras.

Entonces sentí tu ausencia cuando me preguntaron qué era el amor y recordé tu nombre y así preferí guardar silencio; fue ahí, y no antes, que yo imploré al cielo, que desgarré mi garganta para que supieras cuánto te añoraba, para que supieras que no quería que me dejaras sin ti.

Me percaté de tu ausencia cuando supe que el cielo estaba haciendo algo mal al yo extrañarte tanto.  Por más que corrí mis persianas no pude hacer que la noche se volviera día y viceversa.  Supe de ti cuando me miré al espejo y no te vi en mí.

Sentí tu ausencia cuando entré a nuestro cuarto con el pecho entero y salí con él vacío y austero.  Ni ahí, ni ayer, ni mañana fueron otoños tan dejados de Dios.  Ahí fue cuando lloré por tener el alma más grande que el Sol, y más pequeña que la Luna como para hacer que te quedaras.

sábado, 2 de marzo de 2013

Roma al revés

Nunca podré entender el cielo de Roma sin tus ojos puestos en el, sin el ir y venir de tus piernas, sin tus risas al alba, ¿Dónde existirá Roma si no estás tú? ¿De qué servirá la cúpula de Miguel Ángel? ¿Para ver qué? si la ciudad, la gente que pasa, los colores no son nada si no estás tú. Nunca podré entender la historia de Roma si no te la cuento a ti, pero que pena será quedarse con tanta información para sí. Nunca podré entender el milagro de verte dormir y si no es bajo este techo estrellado de los jardines Borghese ¿Qué sentido tiene?

Aquí en Roma te amo con ferocidad y sin miedo, el cielo se ve como sumergido en aguas verdes, y tú te lo estás perdiendo.

Quiero visitarte, llenarte la plaza de palomas mensajeras con nombres de distintas lejanías en las que te he pensado.

Quiero llenarte la cabeza con hojas de otoño de cada uno de los lugares que he visitado, te cuento que unas son verdes aunque ya cayeron hace años del árbol; otras son grises y acabo de recogerlas esta mañana. Así te pienso, en Roma nunca falta en qué pensar cuando de amor se trata, cuando los desvaríos de la mañana se meten sobre la tarde en un pequeño café de soledad. Si, es verdad, nada es igual si tú estás pisando otra ciudad que no es esta, otro país que no es este, otro cuerpo que no es el mío.

¿Cómo es el amor cuando se está lejos? Acaso cambia de forma, de tamaño, de olor, de resistencia, de tristeza, de alegría. ¿Cómo es el amor cuando tú no estás? No sabría contestar a qué hora sale el primer tren que no lleva rumbo, nunca sé contestar cuando me preguntan de ti, cuando me hablan de ceder, cuando me hablan de dolor, cuando me hablan de llenar las maletas de buenas intenciones. Hablo de ti como si fueras un rompecabezas lleno de piezas muertas y saladas, como si fueras un mar lleno de plantas y peces que correr para nadar en el desierto. Cuando no estás también falto yo.

A veces creo que el mundo conspira para que no olvide tu nombre, el mundo, sus canciones, las lenguas, la sal, el camino de aquí a mi casa, el metro, la lluvia, el café que ya no tomo por las mañanas, la casa que nos aguarda, aquí en Roma tu ausencia me sabe mejor y mi deseo por regalarte una canción en la que puedas pronunciar que te correspondí va creciendo. Todo lo que voy conociendo en la calle, en los libros, en las palabras abandonadas del parque, en esta lejanía, en estas madrugadas en donde quisiera raptarte y llevarte a cualquier bar, a cualquier cama, a cualquier destino.

Te debo aquí en Roma un cuarto sin ventanas para que el sonido de cada beso se quede y te retumbe, te debo un jardín, un noticiero que no pare de transmitir noticias de amor, te debo las melodías, los nombres para cada uno de nuestros hijos, los de aquí de Roma, los de México y los de París.

Hoy tengo ganas de hablarle a la gente de cómo le pediría una oportunidad al mundo para existir en tu cuerpo, De cómo ir guardando luto cuando nunca se ha tenido nada.

¿A qué hora se despiertan las estrellas cuando tú todavía duermes?

¿De qué podría enamorarme si tú le faltas al mundo? ¿De qué se trata la paz cuando no siento tu pecho? ¿De qué se trata Roma cuando no la practicamos al revés? ¿De qué se trata el mundo cuando gira sin tus pasos sobre su tierra?

Ven entonces, ven a darme un pedazo de tu carne, ven que quiero acariciarte las manos con todo el cuerpo.
Mira que las calles se sienten tan grandes sólo con mis pasos en ellas.

Ven porque siempre me urges, me urges los jueves cuando el metro va más lleno que los demás días. Me urges cuando el cielo se puebla de estrellas sin luna. Me urges en las libretas que guardo llenas de letras. Me urges en cada cuerda de mi guitarra vieja; la que te conoce. Ven, que te he hecho un altar con flores de gardenias y azares. Deberías saber que también le urges a la taza de las mañanas, a los libros que no has leído de mi casa, a las noches de guerra sobre cada lámpara de madrugada. ¿Qué acaso, no ves cada una de las luciérnagas que puse sobre tu techo? Acá en Roma le dicen estrellas, allá en tu ciudad le dicen tus ojos.

jueves, 28 de febrero de 2013

En sueños

En sueños, como siempre, me siento atada de manos a un cerezo silvestre, de cara al sol y me imagino la línea recta exacta que algunas personas tuvieron que cavar para llegar a mi, ¿Cuántos metros fueron los tuyos? ¿Nueve mil? ¿Diez mil?  Nunca nadie había cavado tan hondo.

En sueños, como siempre, todo se trata de ti, el cielo, las caras, los rizos del niño que juega en el parque, los ciruelos, el carraspeo del señor con el libro en mano, hasta la locura se trata de ti.

En sueños, como siempre, eres absolutamente hermoso.
En sueños, como siempre, nunca sé explicarte bien la honda sensación  que me provoca tenerte enfrente.

En sueños, como siempre, hago acopio de todas mis fuerzas por no llamarte amor.
En sueños, como siempre le resto a tus treinta y tantos el número de tus pestañas y las multiplico por dos, en sueños como siempre, no eres más que un niño que no sabe siquiera como ponerse de pie.

En sueños, como siempre, al universo se le escapan momentos libres y vienes tú.
En sueños, como siempre, tu nombre viene de golpe cuando me preguntan quién es la persona más importante.

En sueños, como siempre, intento tener una conversación contigo cuando lo único que tengo que decir es que te quiero.
En sueños, como siempre, no le escribo a nadie más.

En sueños, como siempre, te pienso, en domingo y jueves, luego en lunes o miércoles, pero en sueños, como siempre ese te quiero sólo me alcanza para hacer altos, sonreir y continuar.

En sueños, como siempre, te quiero de una forma que tal vez no se repita.
En sueños, como siempre, estás, estás y estás
Y entonces cuando despierto y recuerdo lo que soñé, te conviertes en el primer placer del día.




jueves, 21 de febrero de 2013

Inventario

Por las mañanas llevo un inventario mental de lo que no te digo y debería decirte, entonces cuando llego a casa mi mente ya es una bodega inmensa, hasta el tope de ti, de mi, del exceso de silencio, de las dos o tres preguntas que haces como escarbando el patio y mira, después me duermo y ya no queda nada.

¿Te atrae más lo microscópico o lo macroscópico?
¿Los viernes no amaneces con resaca?
¿Qué es el amor a tu edad?
Los trece de Septiembre acumulo años que al paso del tiempo no sé dónde poner
¿Dónde los pones tú?

Hoy a las seis te quería contar que una vez en un mapa vi una isla muy grande por Madagascar, parecía arrancada de otros mundos, otras lunas, para ti yo podría ser la chica más seria de la ciudad, no es que no tenga nada que decirte, es que cuando te veo, veo esas lunas y me llega un pequeño destello de sensatez y ¿sabes? me gusta la ventaja de jugar en ese silencio.

¿Sabes la diferencia entre un globo terráqueo, un planisferio y un mapa mundi?
Ahora me pregunto ¿Por qué te regalo mis globos de cantoya y no mi globo terráqueo?

Pensarte me gusta más que oler el ozono después de una mañana con lluvia, que el asfalto, el café, la parvada de golondrinas, qué más da.

Por las mañanas llevo un inventario mental y con él voy bordando tu alma con hilos de agua.

Para ti yo podría ser la chica más seria de la ciudad, pero recibirás mis besos en forma de postales, de ventana abierta y así toda la noche hubiese estado en ti: tú, yo, yo en tu cara, en tus manos, en tu espalda, en tus ojos, en tus pies, en el aire, en ti, en ti, en ti, en ti, en ti.



domingo, 17 de febrero de 2013

Domingo en la tarde




Estoy sentada en una banca en el centro de las artes, siempre es así, cuando más en mi compañía me siento,más vienen imágenes de ti.


Desearía que ocuparas la banca frente a mi, que tus ojos estuvieran en los míos y que nada más existiera.

Tú no tienes responsabilidad alguna en el asunto, son las paredes de mi memoria las que dominan el núcleo de mi cabeza y es ahí donde tú das la vuelta, te llevo hasta el río, te doy un otoño marrón.

Hemos venido aquí a hacer el amor  ¿Recuerdas ese domingo en la tarde que lo dije?

Nos fuimos de la mano y desde entonces el grano de café más cercano que tengo en la mañana es en una zona que circunda tu espalda.

miércoles, 13 de febrero de 2013

...

El domingo me despertó una llamada a las 8:27 am, la ignoré.
Después de las siguientes seis insistencias puse el silenciador.
¿Qué puede pasar un domingo a esa hora tan imprudente? -sólo la muerte- pensé.
A esa hora en la que estaba soñando contigo y te decía que tus ojos son casi azules de tan verdes y amarillos que los tienes.

Quise volver a abrir los ojos hasta el lunes o pasar la cantidad adecuada de noches para sentir tu guerra por todo mi cuerpo pero no pude volver a caer en sueño.

Desde que regresaste a Cuernavaca el viernes pasado no he podido avanzar con mi lectura, tampoco puedo dejar de lado la reflexión que hiciste sobre el hormiguero.
Justo explicaba en la clase de francés L' imparfait y el Coup de Foudre cando tu recuerdo me pasa y pienso "pero que idiota, deja de vagar por flores".

¿Te hablé de cómo fueron los años de la revolución según los libros?
Acabo de descubrir tu colección de billetes antiguos en los separadores de la Moleskine que no te regresé, hay desde cinco hasta cien pesos. Después de todo, no somos tan diferentes, yo cargo con lo mismos billetes en la bolsa para pasear un poco al buen Hidalgo y compañía.

Quiero que sepas qu este día pensé en ti sólo por el placer de hacerlo, no sé que se sentirá dormir en tu ciudad, caminar en tu azotea o encajar un papalote en tu jardín.

De vez en cuando debríamos irnos Joaquín, (es el nombre que te puse porque no me gustan los nombres extranjeros) irnos sin más par poder dormir un poco más en domingo.

domingo, 10 de febrero de 2013

Salida de emergencia

Te ha tomado tanto tiempo entender que el amor no se lucha ni se conquista, y ya ves,te estás poniendo viejo,me dijiste que también la esperanza duele, que a veces cuando me miras a los ojos ves un campo, a veces un lago y que los domingos ves una salida de emergencia que te transporta al verano.

Te he echado de más, nunca de menos, a veces he querido encontrarte y tirarte al suelo, compartirte de la arena pegada a mis pies, hacernos tormenta mientras te vas poniendo viejo, dibujarte un cordero.

Tengo en el cuerpo pegados tus besos, tu barba,tus derrotas amorosas a mi edad,  la puerta de salida de emergencia que abres estando en mis piernas, hay mi amor, te estás poniendo viejo y yo que te quiero tanto.