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domingo, 23 de junio de 2013

Durbol lagche

He partido una mandarina mientras silbaba bajito, borracha, acalorada y tú en bicicleta.
El playlist se detiene en alguna de Drexler,por lo visto, algunas historias no se darán.
Gotea la mandarina, gajos o gajes del amor.

Hoy he tomado una curva diferente al correr, he visto varias flores nacer y, debo decir que así me he sentido contigo, que tengo el estómago contento, leo a Cortazar, recuerdo tus lunares y me parece el paraíso.

He partido una mandarina, y en esa separación, he visto un nosotros que gotea como sudor en el cuello,hiperhidrosis si estás aquí,  de ese sudor que a cualquier boca provoca incorporarse con tensión, para morder.

Me siento a veces como si estuviera dentro de una peli de Almodovar, ¿Qué he hecho yo para merecer esto? No, mejor con fuego en las entrañas, no importa, he abrazado a muy pocas personas en mi vida  y con eso me refiero a sucesivas secuencias de ensayos para abrazarte a ti.

No siento los pies, sácame a gotear ahora que paseas en bicicleta, aquí solo te está esperando un plato de mandarina y arándanos con extracto de labios.

Me siento a veces como un anfibio, mi piel está desnuda, ahora soy de agua, animal que no se ve.

Ya me entiendes, supongo, me voy sintiendo débil, me muero en tu risa.

He partido una mandarina en dos,no ha tratado de defenderse,  no se ha quejado, dos caras para dos monedas, el frente que quieras.

He sentido como la piel se me eriza de forma reveladora cuando se que ya vienes, cuando tus músculos isquiotibiales se ponen en marcha, porque lo que más deseo es un vis a vis.

He partido una mandarina, porque desde que te conozco me llenas de frutas la cabeza y mira, desde entonces, también pido los martinis con dos aceitunas.




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