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jueves, 28 de febrero de 2013

En sueños

En sueños, como siempre, me siento atada de manos a un cerezo silvestre, de cara al sol y me imagino la línea recta exacta que algunas personas tuvieron que cavar para llegar a mi, ¿Cuántos metros fueron los tuyos? ¿Nueve mil? ¿Diez mil?  Nunca nadie había cavado tan hondo.

En sueños, como siempre, todo se trata de ti, el cielo, las caras, los rizos del niño que juega en el parque, los ciruelos, el carraspeo del señor con el libro en mano, hasta la locura se trata de ti.

En sueños, como siempre, eres absolutamente hermoso.
En sueños, como siempre, nunca sé explicarte bien la honda sensación  que me provoca tenerte enfrente.

En sueños, como siempre, hago acopio de todas mis fuerzas por no llamarte amor.
En sueños, como siempre le resto a tus treinta y tantos el número de tus pestañas y las multiplico por dos, en sueños como siempre, no eres más que un niño que no sabe siquiera como ponerse de pie.

En sueños, como siempre, al universo se le escapan momentos libres y vienes tú.
En sueños, como siempre, tu nombre viene de golpe cuando me preguntan quién es la persona más importante.

En sueños, como siempre, intento tener una conversación contigo cuando lo único que tengo que decir es que te quiero.
En sueños, como siempre, no le escribo a nadie más.

En sueños, como siempre, te pienso, en domingo y jueves, luego en lunes o miércoles, pero en sueños, como siempre ese te quiero sólo me alcanza para hacer altos, sonreir y continuar.

En sueños, como siempre, te quiero de una forma que tal vez no se repita.
En sueños, como siempre, estás, estás y estás
Y entonces cuando despierto y recuerdo lo que soñé, te conviertes en el primer placer del día.




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