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jueves, 20 de diciembre de 2012

Horas

¿Me puedes dar la hora?
Dártela no puedo porque las manecillas que se mueven nos son mis brazos que te llaman a lo lejos y el tic tac no viene de mi corazón, la hora no me pertenece, si así fuera, la transformaría en ahora, ahora con esta luna, a estas horas de la noche, la hora de ahora me salvaría del ruido y de las ganas de estar en tu ombligo,    pero te la puedo decir, ¿Cómo se dice la hora en un tono que te traiga la marea? porque ahí, precisamente ahí me encuentras desnuda. No sé. 

No sé en que tono decirte la hora para darte vida, para darte sombra, para heredarte un lugar que venga a ser todo lo que de niña yo creía.

Son las once menos veinte, menos tú, menos yo, menos el mundo y ¿Con ese resultado a quien diablos le podría importar la hora? Sin embargo te digo la hora y me altera la razón, porque a esta hora te llevo dentro, incontrolable, vorágine y ahí vas tú, olénadote y yo con las manos tibias por tanto tocarte.

¿Me puedes dar la hora?
Mejor te doy una sábana que tus pies en mi piel me dan mucho frío, mejor te doy un par de pulmones para que me cantes y corras y no te falte aliento.

¿Me puedes dar la hora?
¿Qué diablos te puede importar la hora cuando los besos que to doy son un eco del tiempo?





 


martes, 18 de diciembre de 2012

Amor eterno de tres meses

Me da miedo no saborearte lo suficiente, que no te resulte complicado jalar esos, tus zapatos viejos y que te pongas a modo de promesa, te vayas y paremos de contarnos chistes,que dejemos de discutir por quién vio primero a quién, (Fuiste tú quien me vio primero) también me da miedo que no me regreses mis libros, que quieras cruzar ríos en cada segundo que viene con mi voz y te pierdas en la cresta de la inundación.

Me da miedo que a los tres meses de amor no lleguemos vivos, que provoquemos una guerra, que juguemos mal las cartas y que me duela acá, como grito desesperado, como bala en pecho, así y más.

Me da miedo no sentir los pies, que no caminen a tu ritmo, que pases del cine de arte y yo prefiera dejarte porque eso no tiene sentido.

Me da miedo que no sientas mi hormigueo, que la verdad a ti no te guste cruda porque no la sé cocinar, que no disfrutes de este segundo en el que no te digo nada porque la voz se me perdió en alguna coordenada, entre la espalda, la cama y tú.

Me da miedo dejar de ser diestra por usar más mi lado sentimental, que mires como tiemblo, como tierra donde nace un volcán.

Me da miedo el infierno de amor de tres meses que cedió tu potestad, que un día el mundo no me haga compañía y que viaje y viaje y viaje al centro de la tierra, no de tu tierra, de la de Verne tal vez, pero nunca a la tuya, que no entiendas cuando te hable en francés porque hay palabras que sólo las siento en francés.

Que tenga que sobrevivir a los inviernos, con vino y buenos amigos, que las paredes hablen y me lleven la contra, me da miedo que me entre tu perfume por la nariz también.

Me da miedo que no sepas que tus pestañas son como el telón que recién se levanta para ver cualquier paisaje desde la cima en la noche,
que son cuatro los segundos que me voy a tardar en comprobar de nuevo que a los corazones no les gusta la obediencia , que a veces, no ven las ventajas de la primavera, que debemos sumar más y restar menos, por eso a ese corazón, (al tuyo) le digo: cuídate la vida porque eres mi acto de fe más profundo y a ese ato de fe ya le crecen raíces.



miércoles, 12 de diciembre de 2012

Cuarenta y cinco segundos de cada minuto

¿A dónde te fuiste?
 Me pregunto cada cuarenta y cinco segundos de cada minuto y llega el desastre.
¿Estarás en el pecho?¿En los ojos?¿En el café sin moler?
¿Estaré con el corazón despierto? ¿Dormido? ¿Cerrado?
Por ahora sólo sé que le toca baño porque suda cada que lo quiero arrojar por la azotea.

¿A dónde te fuiste?
Porque el infierno vino después y entonces me guardé la luna y este acorde menor.

¿A dónde te fuiste?
Que te llevaste mi cuento de amor de los años quince, los árboles del parque y la divina comedia.

¿A dónde te vas cada cuarenta y cinco segundos de cada minuto con los ojos cerrados?
¿Ni así nos ves tú y yo de la mano?

¿A dónde te fuiste con tanto amor mío que no te cabe en el cuerpo?
No importa, puedes quedarte con la playa, no voy a meter abogados, puede que vuelva otra vez.






lunes, 10 de diciembre de 2012


Cuando llego a casa me quito los lentes para sentarme a escribir y ver aves marinas donde no las hay,
esto de ser miope habría de servir de algo no crees?
A veces quisiera hasta sacarme la nariz y los ojos  para meterlos en frascos con aroma a campos frescos como los de tu abuelo y nada, sólo logro un dolor en la espalda.
A veces te hablo con figuras de piedras y charcos, otras tantas no lo hago porque no tengo a donde más llevarte si no es a mi cuarto para besarte la risa.

Te hablo mucho en servilletas, en los semáforos en verde, en el primer café de la mañana, pero de todo esto no te voy a avisar, habrías de sentirlo como un mensaje en el desierto, como sudor escurriendo por la frente, como hambre de una garganta de la que nunca sale ni entra nada.

A veces quisiera abandonarte en Armenia, en la plaza Bolívar, y que regreses a México sólo si llevas puesto un sombrero y una caja de whisky, irnos a aquel bar en donde bebimos una Porter inglesa, en donde me escribiste: "Llegar a conocerte y no tenerte es de orates". Y en verdad que lo eres.

Estoy harta de hacernos la guerra y no el amor, de que descanses a tus anchas en cualquier rincón del mundo y no me obligues a buscarte, de que no sepas de que color se me pintaba la piel cuando me tocabas.
Que te estás perdiendo de un invierno sin mi, es evidente, de que te espere al próximo, también.

Y tú, tú cantas mucho para no comprar una pistola que venga directo hacia donde estoy, pero aunque sea con canciones cuando te disparan, sangras.
Se sangra en Septiembre, Octubre, Noviembre, Diciembre, no sé exactamente hasta que mes para, pero se sangra.

Cuando llego a casa me quito los lentes para sentarme a escribir y poner quejas mundiales sobre ti aunque siempre esté amándote y tu dando conciertos antes de dormir.

Estoy harta de hacernos la guerra y no el amor, de que mi corazón ya no abre entre semana.













domingo, 2 de diciembre de 2012


Gracias a Dios mañana es lunes, me canso más los fines de semana que lo acumulado en la semana laboral,
de lunes a viernes tengo la cabeza demasiado formal como para pensar mucho en ti.
Llego a las ocho veinte de la mañana si no me distraigo viendo una caravana de hormigas, como mucho estoy a las ocho treinta en mi escritorio, saco libretas, apuntes, acomodo mis tazas, leo la primer noticia que me parezca interesante y me siento como un niño pequeño, de esos que tienen la capacidad para ver grandes cosas en los pequeños detalles, para darle nombre distinto a todo y para interpretar la vida en forma diferente a la perspectiva adulta.

Así me siento a las ocho y media, pero a las seis de la mañana es fatal, siempre me pregunto por qué el despertador no puede ser más dadivoso y siempre le hago la misma pregunta: ¿Es ese mundo exterior tan importante? no tardo ni un segundo en contestarme que sí.

Llegan las ocho treinta de la noche y llego a casa, eso de que te paguen por escribir se siente raro pero no está mal, así que llego directo montando la guardia, como un soldado a la mitad  de cualquier fila de guerra; con mucha lealtad.

Cuando comienzo a escribir nunca recuerdo los nombres exactos que por la tarde inventé para disimular y no escribir el tuyo, y bueno, siempre acabo por poner nombres serenos, profundos y me corto las ganas de escribir finales tristísimos porque me han dicho que hay ciertos nichos a los que se debe llegar, a veces no hago caso y más si me dan las once de la noche, a esa hora me alimenta tu deseo sin límites.

Mientras tanto, la gente puede irse a leer cualquier otra cosa, algunos cuentos, cuentos que puede que tomen forma, pero no la mía y ahí puede que los pajaritos canten y hasta organicen una fiesta de tonos y silbidos, que aburrido, a mi me interesa más el gemido del ave.

Hoy que es domingo a las nueve treinta y seis de la noche, debería de estar por terminar la clase del martes, hablaré del Congo Belga, de Patrice Lumumba y de Dag Hamarskjold, pero no puedo más con eso,hay llamaradas en mi cabeza y tuestan todo, menos las ganas de escribir acerca de como me gusta la forma en que dices mi nombre y me siento de pronto como de cinco años, en donde todo lo que ocurre es natural y lo natural es no hacer tarea en domingo.

Por eso, tanto en mi sueño como en mi vientre me sigue alimentando algo tan delirante que nos une, por eso ahora sé lo que siente un halcón peregrino cuando lo capturan y no puede llegar a la cuenca Amazónica, por eso en la medida de lo temporal estás dentro y fuera de mi delirio, ojalá fueras siempre más adentro.

Adorarte es un acto infinito, pero gracias a Dios, a los astros, al cambio de los rosales, mañana es lunes y es como un remanso de paz en la tormenta.








sábado, 1 de diciembre de 2012

Historia de amor para un diamante rosa

Me he sentado a la orilla del mar, puse a mi lado dos libros y una cajita de derroche entre mis manos,
me han preparado un gin tonic, cuando me preguntó el joven qué era lo que deseaba beber yo le respondí "Quiero el mar en las rocas", supongo que a él le sabe así.

Hace cinco minutos que abrí esta cajita que contiene la hipérbole de comercialización más mal usada del mundo, yo quería darle un mayor significado además del compromiso que me deja sentir con el propio brillo,  siempre imaginé que cuando fuera entregado, este diamante rosa contaría  una historia, se volvería loco de amor por ese dedo anular aunque fuera la primera vez que lo conociera, que lo sintiera y de pronto todo sería un latir para tres.

Verás, hace mucho aprendí que las puestas de sol en Galicia son lilas, doradas y rosas, de ahí que no se me ocurriera mejor lugar para traerlo, que se sintiera identificado y no tan triste por no pertenecerle a un dedo, por eso aquí va, una historia de amor para un diamante rosa:

Estamos dentro de un viaje, del viaje donde del carbón nacen los diamantes, me gusta pensar que en tu estado inicial viste algún dinosaurio, te desplazaste por todo el mundo, dormiste en cuevas, viste nacer a los niños de las tribus, escuchaste los planes del mundo y con todo este tiempo has podido comprobar que seguimos siendo los mismos animales pero ahora nos vestimos con tuxedos para gobernar al mundo.

¿Cuánta presión te hicieron sentir los miles de millones de años que preferiste transformarte eventualmente en una piedra preciosa?

Los diamantes como tú tienen la cualidad de "descubrirse" dos veces, cuando se extraen de los lechos o arroyos o arenas de África, en este descubrimiento te presentaste en bruto, te despertaron, naciste para llegar a tu segundo descubrimiento, las manos de cualquier hombre para pulirte.

Hiciste un largo viaje, llegaste a una tienda de París, hicieron un pedido para un gran amor y aquí estamos, tu y yo, sin besos en los labios que nos tiemblen del frío, me duele que sigas sin saber lo que es amor, yo ya lo he sentido por el litoral de su sonrisa, ojalá lo vivieras al menos una vez en la vida.

Me he parado y dejé la cajita de derroche en la arena,sepultada para que un día vayas por ella, vi a los ancianos caminar porque les sobra el tiempo, porque un buen día uno de ellos si encontró dedo anular para su anillo y la verdad es que pensé que corro aún con mucha suerte, tengo tanto amor por hacer, un chicle de menta y un anuncio panorámico en tu ciudad que cancelar, el que diría: "Vuelve y tráete el cuerpo", pero ya no lo quiero, eventualmente también me estoy convirtiendo en una piedra preciosa y por ahí habrá algún dedo anular que se vuelva loco por tenerme.













jueves, 29 de noviembre de 2012

Estoy loca, amo mi collins.

Yo pondría tu nombre en todas las banquetas del mundo que hay que caminar para llegar a las escuelas, a las cafeterías, a las tienditas de la esquina, incluso en las paredes enormes y mal pintadas de este aeropuerto, pondría tu nombre completo, nada de diminutivos para que sepan que hablo de ti y así, si alguien te conoce pueda irte a decir que me volví loca.

Aquí algo pasó con el aire acondicionado, la gente se está quejando, yo he sacado mi collins para subrayar las palabras que mejor califiquen esta situación, ojalá hubiera un collins de gestos y que se dividiera por edades, continentes, intereses, así cargaría uno para cada destino y ocasión.
Amo mi collins y siempre que puedo lo digo, hasta he pensado que deberían de pagarme por tanta publicidad que le hago, tendré que buscar contactos.

Bueno, lo que estaba pensando justo antes de escuchar a la señora de enfrente quejarse por tan placenteros 23 grados que siente mi piel, era eso, que yo pondría tu nombre en todos los asientos esperando atinarle a alguno y que te sientes conmigo, pondría tu nombre en los párpados de todo aquel que no estuviese despierto, en los de quien contempla el mundo y no te ve, para acabar pronto, pondría tu nombre  hasta en los párpados de mi madre para que te conozca.

Estoy loca, amo mi collins y siempre pienso en ti.



domingo, 25 de noviembre de 2012

Nutra

Anoche me soñé en un campo de calabazas, en él había un reloj enorme de pared en donde las manecillas marcaban las seis menos veinte, me sentí huérfana de mundo, de cuerpo y al darme cuenta de que sólo estaba este saco de huesos gravitando por ahí, grité: "Voy a hablar un poco de mi".

Tengo el cabello largo, a decir verdad, muy largo, a veces siento que es como el rastro que va dejando la lluvia al ir entrando a la atmósfera, otras tantas siento que es la perfecta ilustración del camino que tendrías que recorrer para llegar a mi espalda, justo ahí, en la 12va vértebra dorsal, también a veces creo que es un campo en el que se planta arroz, por eso no lo corto, quizás no volviera a crecer de esta manera y no podría  hacer la voluntad del viento.

En mi cuerpo hay una corriente natural y no me refiero al Medoc 1986 que me bebí ayer, tampoco el Burdeos estaba mal, pero mi corriente es más bien algo parecido a la inspiración artística, impelida tal vez por tus ojos, tan magníficos ojos.

No me parecía estúpido hablarle a cierta calabaza en especial, de todas la elegí y la hice mi nutra, hasta le conté de cómo veía el mundo a través de mis manos, le hice las mismas preguntas que cuando te conocí, las que hago cuando realmente me interesa alguien:

¿Qué habilidades prácticas tienes? es decir, ¿qué sabes hacer aparte de leer y escuchar buena música?

Como era de esperarse, no me respondió, ¿Cómo iba a hacerlo? pensé, no me encargué de dibujarle boca,
quien sabe, tal vez me hubiera dado la mejor respuesta de todas y yo habría terminado loca de emoción.
Entonces preferí contarle de ti, de como al siguiente día de que hicimos el amor llovió y no cesó hasta el alba, también le dije que para mi el alba era ver tu cuerpo boca arriba y era entonces cuando me imaginaba que todo el otoño iba cayendo por el filo de tu nariz, una lluvia dulce de nueces y avellanas, incluso arándanos caían por tu cuello, por eso no entendía que estaba haciendo yo en un campo de calabazas.

Le recité una conversación que me sabía de memoria porque me la inventé y la repetía siempre que anochecía:

-Siempre me mueres-
-Debo empezar a vivirte entonces-
-Es como si tuviera un volcán adentro y necesitara estallar y se encuentra con tu boca, así y más.
-Las piernas ya no me responden, ¿quién no quisiera ser tu muerto?

Le conté de tus besos y de como los guardé en una urna de cristal, también le conté que siempre sentí que peleé por lo nuestro como si fuera un espartano en la guerra del Peleponeso, ya estaba escuchando la pregunta que me haría mi nutra en la mente ¿Y valió la pena? ¿Saliste herida? entonces me sentí dichosa por no haberle dibujado una boca y salir corriendo de ese sueño gracias a la alarma que puse un domingo para terminar la tarea y por vez primera fui feliz al saltar de la cama tan temprano.






domingo, 18 de noviembre de 2012

Quererte

No conozco tu nombre, siempre te he dicho amor, aunque cada día vaya desaprendiendo a amar
y ahí en mi duermevela siempre te vas haciendo notar, apareces siempre en un camino de árboles de mandarina y en las manos llevas una tasa de café para mi.

No quiero quererte tanto amor, como a la cometa que vi pasar, no quiero quererte tanto como quiero tanto verte, como quiero a mis padres, a mis libros, como quiero a Robinson el capitán, como quiero mi desastre, como quiero lo salvaje.No quiero quererte tanto amor, como quiero tanto amarte, como quiero a tus padres por procrearte.

No quiero quererte tanto amor, como quiero al bosque, como quiero buscarte en donde no estés, como quiero querer flotar como pez, como no quiero eso de usar las manos para meter la ropa en valijas porque nada más no se me da, mejor usarlas contigo y que vayan cumpliendo su misión.

No quiero quererte tanto amor, como quiero a  tu boca cuando toma vino, cuando va tomando un tono de selva, como de veneno y entonces me van dando muchos motivos para pensar en cosas que no van a pasar.

No quiero quererte tanto como para llegar y decirte "Hola tú, cásate conmigo, te ragalo mis globos de cantoya", eso si que no.

No quiero quererte tanto amor, como quiero un lugar seguro para el sol, quiero simplemente  quererte amor pero para quererte necesito semillas para campos verdes, espacio para ningún coche y sobres, muchos sobres para las cartas que pienso mandarte.

No quiero quererte tanto amor como para escribirte como niño en día de reyes, como llanto de recién nacido, como gente buscando ofertas en días de puente, como morbo en el transporte colectivo, como alas de ave esquivando el smog, como dedos afinando guitarra, como humedad de mares, de cuerpos que voy conociendo, como acento en la oración, no quiero quererte tanto como lo estoy haciendo ahora, como adicta a las sustancias cuando te escribo.

No quiero quererte tanto amor, como quiero tanto volver a verte,como mis ojos te lo agradecen.



miércoles, 14 de noviembre de 2012

Su Frida.

Su Frida, te escribo desde esta mi pequeña superpotencia ubicada al sur de la locura y al norte de la estela del parque. De verdad que no te entiendo, hace un año fui a ver tu casa verde en ruinas y estaba cerrada, así como quisiste cerrarle al mundo la sonrisa cuando te invadió la pena y se te enredó el cabello.

Su Frida, porque siempre te diste a muchos pero eras de él ¿No?

Pero como no iba a ser sufrida, hasta te vio bailar flamenco y ¿Qué creías? ¿Qué el no iba a levantar los brazos? ¿Pasar como ráfaga por el oro verde de sus ojos y salir bien librada?

Quisiera preguntarte cosas importantes pero de verdad que no te entiendo, mira que dejar que te vistiera de Tehuana , te moliera la carne todas las noches y las entrañas cuando se iba con todas, eso si que no lo entiendo.

Sufrida, papel tapiz del cielo, mantel, charola, pincel, garganta, pulmón, ventrículo del aire, manos, espalda y sombra, ¿Cómo no iba a ser? por algo cada pintura suya  llevaba algo de su Frida.

Si para besarse tenían toda la vida ¿Por qué gastarse la saliva en un año?
y tú ahí en la calle libertad, como soldado raso en guerra sin poder hacer mas que cartas de amor.

Su Frida, ¿Viste la luna en Montmartre? los accidentes de amor también suceden ahí, no sólo pintando murales en escuelas por las mañanas, también ahí aparece un día Abril, un sol, serpientes, rosales y un cuerpo a punto de gemir.

Quisiera preguntarte cosas importantes pero me gana la curiosidad, ¿Te subiste a algún barco? ¿Ahí es en donde perdiste la cordura? ¿Te desnudaste en la playa? No diré nada, puedes confiármelo todo.

Sufrida, aquí hay tantas caras de los hijos que no tuviste, seguramente ahora están bailando, amando tan desquiciadamente como ustedes.


Su Frida, esta vez contéstame si puedes,¿Aprendiste a bailar en secreto sobre el mar?

























domingo, 11 de noviembre de 2012

Demasiado a tiempo


Hace una semana que no escucho el nessun dorma, creo que le soy muy fiel al significado y últimamente duermo mucho.
Camino al café en mi playlist aparece, demasiado a tiempo para volverme cuerda y canto

Ed il mio bacio sciogliera il silenzio
che ti fa mia!

Apuro el paso porque no se me vaya a hacer tarde para sentarme a tomar café, a teclear cuatrocientas cuarenta y ocho letras por minuto de algo que no me interesa tanto, a escuchar el ruido de trastes que se levantan de las mesas donde nadie hace nada.

Las únicas voces son de las canciones y de la gente ordenando en caja, apuro el paso para ver a alguna que otra pareja discutir por tonterías y ver el arrepentimiento de alguno en los ojos de a quien se entrega.

Y de pronto me dan ganas de hacer navidad en tu espalda, de no ser sutil y penetrarte el verbo amar por todas partes.

Demasiado a tiempo alguien ha dicho mi nombre para entregarme el café y despierto,
imaginándome sin mar, pero mojada.



martes, 6 de noviembre de 2012

Rue Rivoli

Aveces te imagino con un saxo en la rue Rivoli en plena tarde con pie sobre pared, boina y todo.
y entonces me van dando ganas a mi también de incluirme en la historia y mira que es como la sensación de escuchar música por primera vez, como levantar la vista y estar a un click del cielo, algo parecido a un Harlem Nocturne Alto, sólo que mejor.

Y estamos en el barrio de La Gloria, a la derecha del Jardín de las Tullerías, en el cuarto distrito de París, te he seguido la silueta a través de los ojos de los niños, ancianos y palomas porque los propios no me bastaban.

A veces imagino como si tu boca se entreabriera para decir mi nombre pero no es mas que para llegar a la embocadura de tu saxo y en breve siento el olor de fruta madura que nace de la combinación de tus labios y el latón.

Lo tengo claro, muy pronto necesitaré de nuevos pulmones con los que empujar suspiros cual si fueran niños divirtiéndose en columpios.

Y mira que a veces te imagino como prolongación de esta calle, como el manubrio de la bici vieja en la que se pedalean las cartas de amor, incluso a veces te imagino como la sensación placentera de beber agua a media noche.

Y estamos aquí, en la rue Rivoli, tú con tu saxo y yo en cada mano de la gente que pasea con un café.

Y etcétera, etcétera, etcétera.















sábado, 3 de noviembre de 2012

Aquel café que sería express

No me da miedo eso de hechar raíces, por eso mañana nos vamos a casar en un campo de cerezas.
Voy a sonar mis pulseras sobre tu pecho guindo para dejarte mis estelas,
prefiero por mucho dibujarte el mar en la espalda que el tintineo de las campanas en la iglesia.

Mañana el cielo será magenta, como el día en el café donde pediste un alto con esencia a mandarina y la leche estaba hirviendo...

Ibas a conocer a otra persona pero me conociste a mi y fue mutuo el placer y el encanto de habernos descubierto.

No me preguntaste el nombre, no te pregunté la edad, tomamos un café que sería express, no expreso porque antes descubrí que no es alto su contenido en cafeína y nosotros buscábamos eso.

Todo lo demás es lo de menos,así como todo lo que llevamos puesto,
no me preocupa terminar mis votos,lo único que te pienso pedir es que no te me vayas a morir.


Ojalá hubiera un pronóstico para el estado de las flores, los campos, el sabor de las cerezas, el olor del viento, principalmente quisiera saber de qué se vestirán las estrellas cuando terminemos de hacer el amor, me gustaría hacerle juego a la ocasión.

No me da miedo eso de hechar raíces, ni que de ahora en adelante seas quien peine mi cabello.











martes, 30 de octubre de 2012

La importancia de mover un dedo

No sólo me sirve para teclear las historias de vida de la vida misma que me falta.
Ni para hacerte las letras de canciones que vas a cantar en algún viaje a Cuernavaca.
He de decirte que también mi dedo es útil cuando quiero esconderme,
basta con presionar el botón de ESC para que no te enteres de nada.

No sólo me sirve para estrenar piel,
tampoco para estimularte la vida.

Sé que si muevo un dedo puedo aparecer en tu historia como el personaje que nadie invitó pero llegó a robarse todo y eso es peligroso.
También sé que si muevo un dedo puedo doctorarme en temas que se traten de ti en la universidad de mi cabeza.

Puedo llegar a destruir la primavera, eso lo sabes bien, disfrazarme de ti o del día de tu cumpleaños y que juguemos como dos estrellas ancestrales que vieron nacer a tu tatarabuelo y a todas las flores que le regaló a tu tatarabuela aunque ella le dijo mil veces que no y aquí estás...

¿Ves la importancia de mover un dedo?

Soy experta en prender fuego de hogueras muertas, sólo piénsalo, si eso hago con un dedo ¿Qué puedo hacer con diez?

¿Ahora entiendes la importancia de mover un dedo?





jueves, 25 de octubre de 2012

Las guerras cuentan historias.


Artículo Mortis:  Esperando.

No se separaron ni un segundo durante tres años, ni cuando la guerra Franquista rociaba con petróleo toda muestra de amor y valentía, así Victoria y Máximo Gorki  empezaron a amarse en las calles empedradas de República Dominicana.

¿Cómo entender que tras un fusil y la idea permanente de huir a cualquier rincón, a cualquier ciudad, con el hambre acumulada de días, con la garganta cargada de historias, pero también de silencios, cómo entender que cuando el lecho de muerte es tu propia casa, el amor se vuelve más fuerte, el amor descubre la capacidad inherente de sobrevivir y de mutar para salvarnos la vida?

Amor de los años cuarenta, amor fuera de España en una noche en que a voluntad del estruendo Máximo Gorki llegó al baile de máscaras para probar fortuna con el rostro oculto, sin sospecha del encuentro entre una historia de amor y nostalgia, de amor de domingo, amor de Victoria.

Siendo la primer capital española en el nuevo mundo, tiene como derecho, cuerpo y amuleto la primer catedral de América.


Quizás Victoria se pasaba toda la tarde ahí, rezándole a todo figura divina y alguna que otra noche de unión marital ¿Qué otra cosa se podía hacer en los cuarenta aparte del té y esperar la gracia de tener un buen marido? Aunque gracia en ese tiempo la mujer tenía que tener para todo, gracia para llorar y el mejor aroma en el cabello.


Aquella catedral le trajo a Victoria las pupilas verdes de Máximo,el anillo en el dedo anular, los mareos de un embarazo imaginario y todas las ganas del mundo por amar, mismas que se llevó tres años después, ¿La vida? ¿la guerra? ¿La muerte?  a este punto no lo sé.


Que miserable es la guerra, que un domingo por la tarde te trae al amor de tu vida y un jueves por la noche envía treinta y cuatro gramos de plata a quitártelo.

Que silencio tan agonizante esa noche en República Dominicana, Máximo tan dispuesto a darle un beso y ¡pum! al suelo.

Pobre Victoria,te dije cuando terminé de leerte la historia y yo me quejo...






martes, 23 de octubre de 2012

Abrázame, siempre fuerte porque ya no estoy
porque ya me gradué del curso intensivo de amarte,
porque ya despegué como las aves,
ya me colgué la marea del caribe,
ya me bebí tu calor.

Abrázame, siempre fuerte porque estoy en movimiento
porque el corazón que mi mamá tardó en gestarme 9 meses tú te lo acabaste en dos
Abrázame porque no tengo manera de volverme embrión.

Abrázame, siempre, como nunca
crúzate de piernas porque de manos ya has de haberte cansado.
Abrázame, escríbeme con los pies.

Caminemos al parque, cada noche voy a uno distinto
en alguno hay días en que te beso, otro en el que me quito el vestido,
en otros no apareces, pero en este,en donde te sueño, en donde te canto, donde te escribo,  siempre te quedas conmigo.

Abrázame hoy que me faltan manos para corresponder a tu abrazo,
si esperas otro día puede que me nazcan anclas que bien podría acomodar en tu cuello.






domingo, 21 de octubre de 2012

Quizás me encuentres

Me atizas de agua el campo y es ahí donde quizás me encuentres, porque no voy a estar como loca por las calles, ni castigada tras tus barrotes,tampoco estaré por las cañerías buscando tus barquitos de papel.

Quizás me encuentres entre tanto verde, en los centímetros de mi boca hacia tu oido, como si fuera a destinarte cada movimiento de mi lengua y te la pidiera prestada cada hora para poder beber.

Quizás me encuentres con linternas en los ojos, con vías del tren en las palmas de las manos y con un corazón superviviente, abanderado en pleno campo de batalla, y si, quizás me encuentres en la olla para prepararme el té, en la pared, en el día de mañana, en el plus que parfait inexistente, en los gestos circunstanciales,en el punto donde explota la vida y si, quizás me encuentres en el campo, con metástasis de ti y a punto de convertirme en una mujer de altazor.

Quizás me encuentres sentada al borde del río esperando ver como se reproduce el amor.
Y si, quizás me encuentres, quizás no.



Ortografía

Si, a mi también me dijeron: Nos vamos a casar.
Sólo que se me olvidó preguntar con qué letra, si con "Z" o con "S", está claro que hoy  ya sé la respuesta.

Si, hasta para eso sirve la ortografía.

viernes, 19 de octubre de 2012

Días de Tesis

Van seis canciones desde que busco un piano de pared,he paseado por la casa unas treinta veces dando pasos diminutos hasta llegar a las tazas y ponerme a acomodarlas por tamaño, color e intención y pasan diez segundos para convencerme de cual es la indicada a usar, todo depende de como me fue en el día, el ciclo lunar y tú.

Pasa que cuando caliento el agua y los dos minutos con cuarenta y tres segundos se agotan ya no alcancé a escuchar lo que más me gusta del Nessum Dorma.
Van catorce los segundos que cerré los ojos al oler el café,dos sueños en los que me reclutabas para tu campo concentrado y si...

Tengo atrasada mi tesis por estar pensando qué tipografía le va mejor a tu espalda, no me decido a elegir el tamaño de letra que me permita cubrirla entera, el interlineado que permita pasear mis dedos por tus costillas, ¿El título en dónde lo pongo? ¿En qué pliegue de tu espalda? ¿Debería comenzar por la nuca?

Imagino que todo lo que escriba tendré que írtelo mordiendo y así una y otra vez hasta completar la conclusión...

Van once minutos con seis segundos en lo que me he preguntado esto, seguramente ya me perdí de alguna estrella fugaz, una a la que le hubiera pedido que vuelvas porque hay muchas personas que llevan tu nombre,muchos parques,besos,abrazos y tesis que se tienen que escribir.

Si, tengo atrasada mi tesis y aunque tuviera demasiado tiempo para hacerla, dormir y ser feliz, no la acabaría, pues prefiero verte dormir.







martes, 16 de octubre de 2012

Contestaciones

Ayer mandaste una postal y una nota de voz diciendo:
Te quiero de aquí a Tepoztlán y de regreso.

Y mira, yo tengo así la sensación de quererte de regreso.

No sé, tal vez fue ayer a las siete con cuarenta y tres minutos que pensaba en lo que significa ser otoño en un planeta donde ya no se pintan las ojas de los árboles con colores, en fin, con un suspiro no se puede acomodar al mundo ¿Pero te puedo acomodar a ti?

Y mira que también pensé en la casualidad, en las llamadas equivocadas y en hacer una guía práctica para escribir contestaciones a una carta de amor que venga del otro lado del mundo, no me quejo, cuando tu te vas durmiendo y yo tengo a bien abrir los ojos, en el mundo ya pasaron muchas cosas para que podamos distraernos y así entren y salgan ladrones que se lleven todas las promesas que nos hicimos.

Ayer me mandaste una postal y una nota de voz diciendo:
Te quiero de aquí a Tepoztlán y de regreso.

Y mira, hoy te mando una desde Venecia, por si piensas volver.