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jueves, 29 de noviembre de 2012

Estoy loca, amo mi collins.

Yo pondría tu nombre en todas las banquetas del mundo que hay que caminar para llegar a las escuelas, a las cafeterías, a las tienditas de la esquina, incluso en las paredes enormes y mal pintadas de este aeropuerto, pondría tu nombre completo, nada de diminutivos para que sepan que hablo de ti y así, si alguien te conoce pueda irte a decir que me volví loca.

Aquí algo pasó con el aire acondicionado, la gente se está quejando, yo he sacado mi collins para subrayar las palabras que mejor califiquen esta situación, ojalá hubiera un collins de gestos y que se dividiera por edades, continentes, intereses, así cargaría uno para cada destino y ocasión.
Amo mi collins y siempre que puedo lo digo, hasta he pensado que deberían de pagarme por tanta publicidad que le hago, tendré que buscar contactos.

Bueno, lo que estaba pensando justo antes de escuchar a la señora de enfrente quejarse por tan placenteros 23 grados que siente mi piel, era eso, que yo pondría tu nombre en todos los asientos esperando atinarle a alguno y que te sientes conmigo, pondría tu nombre en los párpados de todo aquel que no estuviese despierto, en los de quien contempla el mundo y no te ve, para acabar pronto, pondría tu nombre  hasta en los párpados de mi madre para que te conozca.

Estoy loca, amo mi collins y siempre pienso en ti.



domingo, 25 de noviembre de 2012

Nutra

Anoche me soñé en un campo de calabazas, en él había un reloj enorme de pared en donde las manecillas marcaban las seis menos veinte, me sentí huérfana de mundo, de cuerpo y al darme cuenta de que sólo estaba este saco de huesos gravitando por ahí, grité: "Voy a hablar un poco de mi".

Tengo el cabello largo, a decir verdad, muy largo, a veces siento que es como el rastro que va dejando la lluvia al ir entrando a la atmósfera, otras tantas siento que es la perfecta ilustración del camino que tendrías que recorrer para llegar a mi espalda, justo ahí, en la 12va vértebra dorsal, también a veces creo que es un campo en el que se planta arroz, por eso no lo corto, quizás no volviera a crecer de esta manera y no podría  hacer la voluntad del viento.

En mi cuerpo hay una corriente natural y no me refiero al Medoc 1986 que me bebí ayer, tampoco el Burdeos estaba mal, pero mi corriente es más bien algo parecido a la inspiración artística, impelida tal vez por tus ojos, tan magníficos ojos.

No me parecía estúpido hablarle a cierta calabaza en especial, de todas la elegí y la hice mi nutra, hasta le conté de cómo veía el mundo a través de mis manos, le hice las mismas preguntas que cuando te conocí, las que hago cuando realmente me interesa alguien:

¿Qué habilidades prácticas tienes? es decir, ¿qué sabes hacer aparte de leer y escuchar buena música?

Como era de esperarse, no me respondió, ¿Cómo iba a hacerlo? pensé, no me encargué de dibujarle boca,
quien sabe, tal vez me hubiera dado la mejor respuesta de todas y yo habría terminado loca de emoción.
Entonces preferí contarle de ti, de como al siguiente día de que hicimos el amor llovió y no cesó hasta el alba, también le dije que para mi el alba era ver tu cuerpo boca arriba y era entonces cuando me imaginaba que todo el otoño iba cayendo por el filo de tu nariz, una lluvia dulce de nueces y avellanas, incluso arándanos caían por tu cuello, por eso no entendía que estaba haciendo yo en un campo de calabazas.

Le recité una conversación que me sabía de memoria porque me la inventé y la repetía siempre que anochecía:

-Siempre me mueres-
-Debo empezar a vivirte entonces-
-Es como si tuviera un volcán adentro y necesitara estallar y se encuentra con tu boca, así y más.
-Las piernas ya no me responden, ¿quién no quisiera ser tu muerto?

Le conté de tus besos y de como los guardé en una urna de cristal, también le conté que siempre sentí que peleé por lo nuestro como si fuera un espartano en la guerra del Peleponeso, ya estaba escuchando la pregunta que me haría mi nutra en la mente ¿Y valió la pena? ¿Saliste herida? entonces me sentí dichosa por no haberle dibujado una boca y salir corriendo de ese sueño gracias a la alarma que puse un domingo para terminar la tarea y por vez primera fui feliz al saltar de la cama tan temprano.






domingo, 18 de noviembre de 2012

Quererte

No conozco tu nombre, siempre te he dicho amor, aunque cada día vaya desaprendiendo a amar
y ahí en mi duermevela siempre te vas haciendo notar, apareces siempre en un camino de árboles de mandarina y en las manos llevas una tasa de café para mi.

No quiero quererte tanto amor, como a la cometa que vi pasar, no quiero quererte tanto como quiero tanto verte, como quiero a mis padres, a mis libros, como quiero a Robinson el capitán, como quiero mi desastre, como quiero lo salvaje.No quiero quererte tanto amor, como quiero tanto amarte, como quiero a tus padres por procrearte.

No quiero quererte tanto amor, como quiero al bosque, como quiero buscarte en donde no estés, como quiero querer flotar como pez, como no quiero eso de usar las manos para meter la ropa en valijas porque nada más no se me da, mejor usarlas contigo y que vayan cumpliendo su misión.

No quiero quererte tanto amor, como quiero a  tu boca cuando toma vino, cuando va tomando un tono de selva, como de veneno y entonces me van dando muchos motivos para pensar en cosas que no van a pasar.

No quiero quererte tanto como para llegar y decirte "Hola tú, cásate conmigo, te ragalo mis globos de cantoya", eso si que no.

No quiero quererte tanto amor, como quiero un lugar seguro para el sol, quiero simplemente  quererte amor pero para quererte necesito semillas para campos verdes, espacio para ningún coche y sobres, muchos sobres para las cartas que pienso mandarte.

No quiero quererte tanto amor como para escribirte como niño en día de reyes, como llanto de recién nacido, como gente buscando ofertas en días de puente, como morbo en el transporte colectivo, como alas de ave esquivando el smog, como dedos afinando guitarra, como humedad de mares, de cuerpos que voy conociendo, como acento en la oración, no quiero quererte tanto como lo estoy haciendo ahora, como adicta a las sustancias cuando te escribo.

No quiero quererte tanto amor, como quiero tanto volver a verte,como mis ojos te lo agradecen.



miércoles, 14 de noviembre de 2012

Su Frida.

Su Frida, te escribo desde esta mi pequeña superpotencia ubicada al sur de la locura y al norte de la estela del parque. De verdad que no te entiendo, hace un año fui a ver tu casa verde en ruinas y estaba cerrada, así como quisiste cerrarle al mundo la sonrisa cuando te invadió la pena y se te enredó el cabello.

Su Frida, porque siempre te diste a muchos pero eras de él ¿No?

Pero como no iba a ser sufrida, hasta te vio bailar flamenco y ¿Qué creías? ¿Qué el no iba a levantar los brazos? ¿Pasar como ráfaga por el oro verde de sus ojos y salir bien librada?

Quisiera preguntarte cosas importantes pero de verdad que no te entiendo, mira que dejar que te vistiera de Tehuana , te moliera la carne todas las noches y las entrañas cuando se iba con todas, eso si que no lo entiendo.

Sufrida, papel tapiz del cielo, mantel, charola, pincel, garganta, pulmón, ventrículo del aire, manos, espalda y sombra, ¿Cómo no iba a ser? por algo cada pintura suya  llevaba algo de su Frida.

Si para besarse tenían toda la vida ¿Por qué gastarse la saliva en un año?
y tú ahí en la calle libertad, como soldado raso en guerra sin poder hacer mas que cartas de amor.

Su Frida, ¿Viste la luna en Montmartre? los accidentes de amor también suceden ahí, no sólo pintando murales en escuelas por las mañanas, también ahí aparece un día Abril, un sol, serpientes, rosales y un cuerpo a punto de gemir.

Quisiera preguntarte cosas importantes pero me gana la curiosidad, ¿Te subiste a algún barco? ¿Ahí es en donde perdiste la cordura? ¿Te desnudaste en la playa? No diré nada, puedes confiármelo todo.

Sufrida, aquí hay tantas caras de los hijos que no tuviste, seguramente ahora están bailando, amando tan desquiciadamente como ustedes.


Su Frida, esta vez contéstame si puedes,¿Aprendiste a bailar en secreto sobre el mar?

























domingo, 11 de noviembre de 2012

Demasiado a tiempo


Hace una semana que no escucho el nessun dorma, creo que le soy muy fiel al significado y últimamente duermo mucho.
Camino al café en mi playlist aparece, demasiado a tiempo para volverme cuerda y canto

Ed il mio bacio sciogliera il silenzio
che ti fa mia!

Apuro el paso porque no se me vaya a hacer tarde para sentarme a tomar café, a teclear cuatrocientas cuarenta y ocho letras por minuto de algo que no me interesa tanto, a escuchar el ruido de trastes que se levantan de las mesas donde nadie hace nada.

Las únicas voces son de las canciones y de la gente ordenando en caja, apuro el paso para ver a alguna que otra pareja discutir por tonterías y ver el arrepentimiento de alguno en los ojos de a quien se entrega.

Y de pronto me dan ganas de hacer navidad en tu espalda, de no ser sutil y penetrarte el verbo amar por todas partes.

Demasiado a tiempo alguien ha dicho mi nombre para entregarme el café y despierto,
imaginándome sin mar, pero mojada.



martes, 6 de noviembre de 2012

Rue Rivoli

Aveces te imagino con un saxo en la rue Rivoli en plena tarde con pie sobre pared, boina y todo.
y entonces me van dando ganas a mi también de incluirme en la historia y mira que es como la sensación de escuchar música por primera vez, como levantar la vista y estar a un click del cielo, algo parecido a un Harlem Nocturne Alto, sólo que mejor.

Y estamos en el barrio de La Gloria, a la derecha del Jardín de las Tullerías, en el cuarto distrito de París, te he seguido la silueta a través de los ojos de los niños, ancianos y palomas porque los propios no me bastaban.

A veces imagino como si tu boca se entreabriera para decir mi nombre pero no es mas que para llegar a la embocadura de tu saxo y en breve siento el olor de fruta madura que nace de la combinación de tus labios y el latón.

Lo tengo claro, muy pronto necesitaré de nuevos pulmones con los que empujar suspiros cual si fueran niños divirtiéndose en columpios.

Y mira que a veces te imagino como prolongación de esta calle, como el manubrio de la bici vieja en la que se pedalean las cartas de amor, incluso a veces te imagino como la sensación placentera de beber agua a media noche.

Y estamos aquí, en la rue Rivoli, tú con tu saxo y yo en cada mano de la gente que pasea con un café.

Y etcétera, etcétera, etcétera.















sábado, 3 de noviembre de 2012

Aquel café que sería express

No me da miedo eso de hechar raíces, por eso mañana nos vamos a casar en un campo de cerezas.
Voy a sonar mis pulseras sobre tu pecho guindo para dejarte mis estelas,
prefiero por mucho dibujarte el mar en la espalda que el tintineo de las campanas en la iglesia.

Mañana el cielo será magenta, como el día en el café donde pediste un alto con esencia a mandarina y la leche estaba hirviendo...

Ibas a conocer a otra persona pero me conociste a mi y fue mutuo el placer y el encanto de habernos descubierto.

No me preguntaste el nombre, no te pregunté la edad, tomamos un café que sería express, no expreso porque antes descubrí que no es alto su contenido en cafeína y nosotros buscábamos eso.

Todo lo demás es lo de menos,así como todo lo que llevamos puesto,
no me preocupa terminar mis votos,lo único que te pienso pedir es que no te me vayas a morir.


Ojalá hubiera un pronóstico para el estado de las flores, los campos, el sabor de las cerezas, el olor del viento, principalmente quisiera saber de qué se vestirán las estrellas cuando terminemos de hacer el amor, me gustaría hacerle juego a la ocasión.

No me da miedo eso de hechar raíces, ni que de ahora en adelante seas quien peine mi cabello.