Tengo tu distancia esparcida por el mundo y no tengo otra táctica más que hablarte, ni que decir de estrategias, regar el jardín, tal vez.
Estoy al otro borde del océano, hoy le dije adiós a las telarañas del lavabo, me ha sudado la cadera, ¿Qué pasa? No sé.
En cambio el cuerpo, el mío, ese no dice adiós, por el contrario, te arroja un "hola" cada vez que puede, incluso cuando intenta dormirse y en su sueño, por espacios breves te encuentra y tú regresas el saludo, lo he probado y es dulcísimo.
Y ni bengalas, ni geranios, castillos franceses, barricadas,rock&roll,me distraen de este lenguaje nuevo que es quererte, ni hoy ni mañana, ni al día siguiente.
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