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domingo, 23 de junio de 2013

Durbol lagche

He partido una mandarina mientras silbaba bajito, borracha, acalorada y tú en bicicleta.
El playlist se detiene en alguna de Drexler,por lo visto, algunas historias no se darán.
Gotea la mandarina, gajos o gajes del amor.

Hoy he tomado una curva diferente al correr, he visto varias flores nacer y, debo decir que así me he sentido contigo, que tengo el estómago contento, leo a Cortazar, recuerdo tus lunares y me parece el paraíso.

He partido una mandarina, y en esa separación, he visto un nosotros que gotea como sudor en el cuello,hiperhidrosis si estás aquí,  de ese sudor que a cualquier boca provoca incorporarse con tensión, para morder.

Me siento a veces como si estuviera dentro de una peli de Almodovar, ¿Qué he hecho yo para merecer esto? No, mejor con fuego en las entrañas, no importa, he abrazado a muy pocas personas en mi vida  y con eso me refiero a sucesivas secuencias de ensayos para abrazarte a ti.

No siento los pies, sácame a gotear ahora que paseas en bicicleta, aquí solo te está esperando un plato de mandarina y arándanos con extracto de labios.

Me siento a veces como un anfibio, mi piel está desnuda, ahora soy de agua, animal que no se ve.

Ya me entiendes, supongo, me voy sintiendo débil, me muero en tu risa.

He partido una mandarina en dos,no ha tratado de defenderse,  no se ha quejado, dos caras para dos monedas, el frente que quieras.

He sentido como la piel se me eriza de forma reveladora cuando se que ya vienes, cuando tus músculos isquiotibiales se ponen en marcha, porque lo que más deseo es un vis a vis.

He partido una mandarina, porque desde que te conozco me llenas de frutas la cabeza y mira, desde entonces, también pido los martinis con dos aceitunas.




sábado, 22 de junio de 2013

Preguntas

No me arrepiento de mi maldad, ni de los soldaditos instantaneos que aparecen los viernes en mi escritorio para anunciarme una guerra, la cual Lorenzo comienza cuando me enseña que se puede disfrutar hasta de una gota de agua que salpica,pero que llega a mojar el mosaico y supongo que es un don, perder ese miedo a los cañonazos, a los atuendos, días festivos, vuelos, horas de espera, de aeropuerto y bien, yo aprendo a levantar mi dedo medio, incluso ya puedo decir testa di cazzo.
En general, mi ambiente es un poco más festivo, he aprendido que mi peor enemiga es la ropa y mi humor de la mañana.

En el patio de la casa no hay ni una sombra en torno al césped, y me he acostado a recordar esas veces levantando sábanas ajenas, incendios de corazón por juegos de destreza, castillos de lodo repletos de juicios, tiempo, principalmente falta de tiempo y ahora que de sudor se está secando el sol, las sábanas cuelgan relucientes.

No me arrepiento de mi maldad porque este día he despertado libre para vivir o morir, ya sin darle vueltas a las consonantes y vocablos, al estalinismo, qué estupideces, me digo, fijarme en características hiperpresidencialistas.

Absurdo, como presentarme con currículum a cualquier encuentro, como llevar ese pequeño Larousse a todas partes y cargarme con un cuestionario poco convencional para quien deseo conocer.

Y usted, ¿Qué piensa del frío? de tenderse al suelo, de la gente que va con las ropas sucias, lo grave de todo es eso no pensar, ¿No cree?

¿Cuál es su dolor preferido? ¿Cuál es el origen de la hecatombe? ¿El destino es inevitable?  ¿Cómo le hacen las gacelas para ponerse a salvo si son sorprendidas por los leones cuando duermen?

No me arrepiento de mi maldad, ni de aplastar algunas hojas para demostrar que he pasado por ahí,  el hecho es que los viernes, regresando a casa busco los recursos  para ir jugando: clavos, tachuelas, crayones, palitos y busco cualquier abertura o hueco para clavarle tus ojos.

Cien mil combinaciones de esto y nada...

Creo que a mis nudos se les pueden dar más vueltas, y no pasa nada, la garganta solo es un medio para preguntar: ¿Qué haces a las 22:46 cuando aquí siendo las 15:46 voy pisando cemento, asfalto y ladrillos?













miércoles, 19 de junio de 2013

Hola

 Tengo tu distancia esparcida por el mundo y no tengo otra táctica más que hablarte, ni que decir de estrategias, regar el jardín, tal vez.

Estoy al otro borde del océano, hoy le dije adiós a las telarañas del lavabo, me ha sudado la cadera, ¿Qué pasa? No sé.

En cambio el cuerpo, el mío, ese no dice adiós, por el contrario, te arroja un "hola" cada vez que puede, incluso cuando intenta dormirse y en su sueño, por espacios breves te encuentra y tú regresas el saludo, lo he probado y es dulcísimo.

Y ni bengalas, ni geranios, castillos franceses, barricadas,rock&roll,me distraen de este lenguaje nuevo que es quererte, ni hoy ni mañana, ni al día siguiente.








martes, 18 de junio de 2013

...

Ya no sé para quién escribo,
para qué la ráfaga de viento que levanta faldas si aquí no se puede gemir.

Ya no sé para quién escribo,
para quién miro.
Para qué número de vidas he comprado la casa que tanto te gusta,
para cuántos los pasos de poder habitarla.

Ya no sé a cuántas luciérnagas hablé de ti,
Cuantos cientos de palabras tengo para decir, te extraño.

Yo ya no sé para quién escribo,
para quién el café y el periódico del domingo.
Para qué y a quién aguardan mis piernas,
para quién sueño y a quién abrigo.


¿Para quién apuesto? ¿Por quién me entierno? ¿Por quién me incendio?
No sé qué cosas unan, cuáles otras destruyan, ¿Pero qué importa ya?

De nada de esto te puedes enterar.




sábado, 1 de junio de 2013

...

No voy a felicitarte cuando cumplas años, los indigentes probablemente se llevarán mis palabras y mis dedos no alcanzarán con movimientos a tejerte un mensaje de texto.
Lo siento, pero es que el cielo ha intercambiado los pájaros que te cantaban a diario por helicópteros que se han llevado mis diálogos, tan seguros de sí mismos, a veces filosos, húmedos, a veces flores y puestas de sol para ser regados en otro parque, por otra ciudad.

No voy a desearte otra cosa que no sean mis uñas marcadas en tu espalda,
que tu dios y mi diablo convivan cuando te hable al oído, así como te he hablado siempre, despacio, entre oreja y hombro, ahí donde me gustaba descargarte los besos.

No voy a decirte nada porque no hace falta, esta vez no te voy a guardar la luna,no te escribiré nada en la playa, en el salpique de olas, tampoco pondré el mantel.

Tengo una lengua civilizada que se niega a iniciar cualquier conversación con un "feliz" desde el desértico día que comencé a echarte de menos.
No lo niego, a veces vienen vaivenes y me quiebro más en el afloje que en el estire cuando te busco, y no sé hasta que punto comienzo a renegar de todo, incluso de mi.

No voy a felicitarte cuando cumplas años porque no has pasado una osadía para lograrlo, no has hecho nada especial para medir la vuelta que da la tierra desde el amanecer hasta otro amanecer.
No voy a darte nada que no sea la vida, porque tengo un gusto variado que no alcanzo a poner en una cajita de regalo.

No es falta de amor, a últimas fechas te he querido más, tal vez es que me ahogo en tu mar interior y ahí no hace falta usar gorritos ni soplar el mechero de buena voluntad.