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domingo, 19 de mayo de 2013

...

Yo, borrosa al atardecer.
Y a veces no soy más que carne mientras tus ojos gotean,
Carne, molida, de veras molida.
Y a veces pienso en Dios, molido también, en los antepasados bailando sus sacrificios, estrellando sus cabezas mientras voy intentando dormirme y en realidad solo voy cayendo al territorio del amanecer.

Esta carne molida que ves ahora, que los niños avientan  y que vuela a través de los muros, se seguirá estrellando una y otra vez contra la superficie y no podrás revolverla con huevos.

Así que prepárate para limpiar los rojos y soportar  este cierto olor de miserabilidad.





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