De ti y de mi sé muy poco, pero imagina que somos distintos, que cuando alguien me pregunte que a quién le escribo yo pueda decir que es a ti.
Que eso de haberme encontrado una marimba mientras iba caminando me ayudó para reconocer tus pasos.
Que no perdía el tiempo cuando me cambiaba de ropa una y otra vez frente a ti, ni cuando te decía que me gusta la cebolla cruda, que me importa un bledo de lo que me nutro si lo que escasea por aquí es tu cuerpo.
Que los besos yo te los platico, que hago algo muy parecido a un ritual de pasos calculados y que me vacuno para no percibir algún olor que no sea el tuyo.
De tus ojos sé muy poco porque me confunden los colores que se vuelven pardos, y entonces mejor concentrarse en los labios, sin interrogantes.
De mi sé muy poco, solo que guardo nombres, me encierro en colmenas y luego aterrizo furiosa en algunas bocas.
Y qué decirte del sol, de la lluvia, de los pájaros que vienen y cantan a mi oído.
Que me imagino una república verbal, de instinto, de líneas sin pretéritos, de plantas y de mucha gente que en verdad esté viva, que me imagino toda la santa tarde dándonos vuelcos, descosiéndonos los hilos para atarnos después a varios besos que nos tenemos pendientes.
De ti y de mi en realidad sé muy poco, que tiembla, de veras tiembla esta tierra y escupe esferas con tu nombre.
te espero cuando miremos al cielo de noche;tu aqui,yo alla.
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