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sábado, 22 de junio de 2013

Preguntas

No me arrepiento de mi maldad, ni de los soldaditos instantaneos que aparecen los viernes en mi escritorio para anunciarme una guerra, la cual Lorenzo comienza cuando me enseña que se puede disfrutar hasta de una gota de agua que salpica,pero que llega a mojar el mosaico y supongo que es un don, perder ese miedo a los cañonazos, a los atuendos, días festivos, vuelos, horas de espera, de aeropuerto y bien, yo aprendo a levantar mi dedo medio, incluso ya puedo decir testa di cazzo.
En general, mi ambiente es un poco más festivo, he aprendido que mi peor enemiga es la ropa y mi humor de la mañana.

En el patio de la casa no hay ni una sombra en torno al césped, y me he acostado a recordar esas veces levantando sábanas ajenas, incendios de corazón por juegos de destreza, castillos de lodo repletos de juicios, tiempo, principalmente falta de tiempo y ahora que de sudor se está secando el sol, las sábanas cuelgan relucientes.

No me arrepiento de mi maldad porque este día he despertado libre para vivir o morir, ya sin darle vueltas a las consonantes y vocablos, al estalinismo, qué estupideces, me digo, fijarme en características hiperpresidencialistas.

Absurdo, como presentarme con currículum a cualquier encuentro, como llevar ese pequeño Larousse a todas partes y cargarme con un cuestionario poco convencional para quien deseo conocer.

Y usted, ¿Qué piensa del frío? de tenderse al suelo, de la gente que va con las ropas sucias, lo grave de todo es eso no pensar, ¿No cree?

¿Cuál es su dolor preferido? ¿Cuál es el origen de la hecatombe? ¿El destino es inevitable?  ¿Cómo le hacen las gacelas para ponerse a salvo si son sorprendidas por los leones cuando duermen?

No me arrepiento de mi maldad, ni de aplastar algunas hojas para demostrar que he pasado por ahí,  el hecho es que los viernes, regresando a casa busco los recursos  para ir jugando: clavos, tachuelas, crayones, palitos y busco cualquier abertura o hueco para clavarle tus ojos.

Cien mil combinaciones de esto y nada...

Creo que a mis nudos se les pueden dar más vueltas, y no pasa nada, la garganta solo es un medio para preguntar: ¿Qué haces a las 22:46 cuando aquí siendo las 15:46 voy pisando cemento, asfalto y ladrillos?













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