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domingo, 14 de abril de 2013

A jugar con mis arenas



A veces te recuerdo cuando salgo a secar la ropa al sol con la que se viste el mar,
yo entonces voy sintiendo como me llegan por fin las letras completas para decir tu nombre, diez, cien, mil y más veces y todas vienen formándose como en fila india y a veces me siento atropellada por ellas, luego siento que yo las atropello sin más ferocidad que la de olvidarte y nada.

Por las mañanas te hago una lista de imperativos que le embarro al pan que nunca comes:
Desnúdate, háblame,cántame, sofócame, voltéate, así, en ese orden y nada.
Yo siento que mejor invertimos los papeles y me volteo hacia el pozo de agua.

Ya no miro más películas clásicas pero te recuerdo cuando no las miro, cuando no riego la julieta, cuando la riego y el agua no la pudre, cuando está sana y cuando va poniéndose amarilla.

A veces, que malditas son las ganas de besarte,nunca antes había maldecido, sabes que el silencio a veces se escucha mejor y yo era muda, muda, muda como mi contestador.


¿A qué vienes tú un domingo para recordarme al jueves? a estas varias ausencias en donde estás, en donde ya no hay guiñol. ¿A qué vienes tú al café en donde olvidé los ojos arriba de un libro?

Necesito morirme un rato tal vez, aunque yo no sé a que huelen los instantes bajo la tierra, cómo se escuchan los pasos,cómo se miran las flores, cómo cruje el agujero cuando el cuerpo cae, pero seguro se siente igual a cuando el sol se pone.

A veces te respiro con los colores de la tarde, nunca sé exactamente cuál es el tuyo, por eso te los adjudico todos.

A veces, cuando recuerdo nuestro primer beso, me dan ganas de llamarte para contártelo, entérate que hay llamadas que llegan aunque el teléfono no suene.

A veces te recuerdo cuando salgo a secar la ropa al sol ,cuando el mar se abre y yo te invito a jugar con mis arenas.

Y a veces, muchas veces me lloran los cuadernos desde que no te escribo.

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