Vistas de página en total

miércoles, 13 de febrero de 2013

...

El domingo me despertó una llamada a las 8:27 am, la ignoré.
Después de las siguientes seis insistencias puse el silenciador.
¿Qué puede pasar un domingo a esa hora tan imprudente? -sólo la muerte- pensé.
A esa hora en la que estaba soñando contigo y te decía que tus ojos son casi azules de tan verdes y amarillos que los tienes.

Quise volver a abrir los ojos hasta el lunes o pasar la cantidad adecuada de noches para sentir tu guerra por todo mi cuerpo pero no pude volver a caer en sueño.

Desde que regresaste a Cuernavaca el viernes pasado no he podido avanzar con mi lectura, tampoco puedo dejar de lado la reflexión que hiciste sobre el hormiguero.
Justo explicaba en la clase de francés L' imparfait y el Coup de Foudre cando tu recuerdo me pasa y pienso "pero que idiota, deja de vagar por flores".

¿Te hablé de cómo fueron los años de la revolución según los libros?
Acabo de descubrir tu colección de billetes antiguos en los separadores de la Moleskine que no te regresé, hay desde cinco hasta cien pesos. Después de todo, no somos tan diferentes, yo cargo con lo mismos billetes en la bolsa para pasear un poco al buen Hidalgo y compañía.

Quiero que sepas qu este día pensé en ti sólo por el placer de hacerlo, no sé que se sentirá dormir en tu ciudad, caminar en tu azotea o encajar un papalote en tu jardín.

De vez en cuando debríamos irnos Joaquín, (es el nombre que te puse porque no me gustan los nombres extranjeros) irnos sin más par poder dormir un poco más en domingo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario