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sábado, 3 de noviembre de 2012

Aquel café que sería express

No me da miedo eso de hechar raíces, por eso mañana nos vamos a casar en un campo de cerezas.
Voy a sonar mis pulseras sobre tu pecho guindo para dejarte mis estelas,
prefiero por mucho dibujarte el mar en la espalda que el tintineo de las campanas en la iglesia.

Mañana el cielo será magenta, como el día en el café donde pediste un alto con esencia a mandarina y la leche estaba hirviendo...

Ibas a conocer a otra persona pero me conociste a mi y fue mutuo el placer y el encanto de habernos descubierto.

No me preguntaste el nombre, no te pregunté la edad, tomamos un café que sería express, no expreso porque antes descubrí que no es alto su contenido en cafeína y nosotros buscábamos eso.

Todo lo demás es lo de menos,así como todo lo que llevamos puesto,
no me preocupa terminar mis votos,lo único que te pienso pedir es que no te me vayas a morir.


Ojalá hubiera un pronóstico para el estado de las flores, los campos, el sabor de las cerezas, el olor del viento, principalmente quisiera saber de qué se vestirán las estrellas cuando terminemos de hacer el amor, me gustaría hacerle juego a la ocasión.

No me da miedo eso de hechar raíces, ni que de ahora en adelante seas quien peine mi cabello.











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