Es la una con una de la madrugada, siempre me he preguntado si decimos madrugada para sonar bastante dramáticos por encontrarnos despiertos a tan temprana o tardía hora, quien sabe, bien podría haber escrito que es la una de la mañana del miércoles 20 de Marzo, y entendían lo mismo ¿qué no? yo me dormí a las diez de la noche del martes pero me despertó un mensaje de texto aunque el no molestar de mi celular se activa a las nueve treinta de la noche y vuelve a la vida a las seis de la mañana (¿madrugada?)
Mi mamá dice que es muy malo que duerma con el celular acomodado en un lugar estratégico para que cuando suene la alarma por la mañana no tenga que buscarlo entre las sábanas, el buró o el piso, por eso lo acomodo a cinco centímetros de mi cien derecha aunque en realidad es la izquierda porque duermo bocabajo, puede que tenga mucho que ver o tal vez nada pero el caso es que escuché una milésima de interferencia entre mi cerebro y la almohada, vi el mensaje, bajé por un vaso de agua, me retorcí un poco en la cama, me sobé la pierna izquierda porque en mi sueño una sanguijuela me recorría, que asco, todavia puedo sentir sus movimientos, el miedo que me daba pensar que podia llegarme más arriba y ahora que estoy despierta realmente siento dolor, no puedo volver a dormirme, he empezado a desvariar, me dan unas ganas tremendas de escribir y recuerdo que la libreta, pluma, laptop y todo lo necesario lo dejé en la oficina, pasan unos tres minutos y creo que voy a sentarme y hacer mucho ruido en la máquina de escribir, le acabo de cambiar la tinta así que ya nada me puede detener, empiezo a teclear dos que tres letras y escucho el shh que proviene del cuarto de mi mamá a unos cuantos metros, ¡Me lleva! con la flojera que me da a esta hora buscar algún pedazo de papel, usar el celular para redactar un correo o lo que sea, ¿qué tanto es tantito? Y tecleo letra por letra como sí esto fuera a escucharse menos o a no escucharse en lo absoluto, pum pum pum ese sonido que emano gracias a mi amigo, el dedo índice hace que mi hermano tenga su primer encuentro (en el próximo minuto) con un artefacto como este, mi olivetti estudio 46, confundido por el ruido se altera y piensa que acaban de dispararle a alguien en la cuadra, ¡mamá! ¡mamá! agáchate y mi mamá que se agacha, el perro empieza a ladrar como sí afuera estuviera el camión de la coca y nos fuera a salvar de un gran robo, ¡hay pero como eres bruto! le digo, ¿balazos? Pum pum ya vete a dormir, mi mamá confisca la olivetti, me retuerzo nuevamente, lo que ahora me urge saber es si así sentirá Servando cuando Arturo le pone un libro enfrente, a sus escasos meses de nacido y luego comienza a leerle, pum pum, clap, clap, el asesino se acerca, la casa retumba Servando (me imagino que así le lee Arturo emocionado) y de pronto recuerdo, Arturo hizo que bajara una aplicación de esas que nunca pensé usar que se llama note, para escritores empedernidos, me vuelve el azúcar al cuerpo, ya estoy lista para escribir, mis pulgares se activan pero ya es muy tarde y mañana hay que trabajar, pum, pum!
¿qué tanto es tantito?
ResponderEliminar