Todo lo que escribo tiene tu origen y la verdad es que me mandas a volar a los tejados.
Te hecho de menos desde mi azotea. Siempre que pienso en ti es como si lo hiciera de todo el mundo, es algo raro, pero siempre contigo. Es como si describiera un viaje. Como si fueras alguien que se llama país. O más bien mundo, o planeta, o todo. Es como si tuvieras, playas, ríos, tierras, mares, cielos, museos. Y cuando vuelvo a pensarte es igual. Es bonito, pues.
Tú me llenas los ojos de agua fría, nunca cálida porque nunca he sufrido a causa tuya, es un frío como de rocío, brisa, como añoranza de cosas nuevas y buenas...
Tú me llenas los Domingos y los jueves y los martes y todos los días en desorden, y a veces he cuestionado a la naturaleza porqué no hace llover y suele repetirme que es por ti, que los días más cómodos, más hermosos, los que todos queremos tienen que llegar sólo para compartirlos contigo, y es cuando presumo que eres un cuento, una historia bien escrita por alguien, con todo el tiempo del mundo y a esa historia le salieron ojos, boca, nariz, manos, corazón.
Tú me vas haciendo verdes los caminos para que nunca me canse de andar por ellos, me vas creando puentes, me extiendes tu mano, te he llamado selva porque eres mi color favorito. (Qué bonito esto) Es que tu amor es como que todo lleno de todo: música, libros, agua, calor, más música, literatura, sed, canto, es como un libro de esos que dan en las guías turísticas. No sé bien cómo explicarlo o exponerlo.
Tu amor para mi es como ver nacer un niño y verlo buscando a tientas...
Tu amor para mi son mis rabietas, mis tiempos, mis libretas y mis sueños de niña.
Tu amor para mi son las olas, los caracoles, los oídos de todos aquellos que están sordos y se mueren por escuchar.
Tu amor para mi son todas las sonrisas del mundo, son las camas en donde se procrea el mundo.
Qué bonito es eso de quererte, de querernos.
...que en el mundo no he encontrado quien...
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